Por: Juan Tavárez
One
En mis inicios con el grupo Atabal con mis amigos Juan
Manuel, Francisco Javier y Emil, realmente teníamos ganas de cantar y de ser
escuchados. Nos inscribimos en un concurso en la Uasd. En la audición,
interpretamos la versión en español de “in the still of the night” a voces y
todo.
Eso fue un desastre, nada Salió como lo ensayamos, no pude
dar las notas altas, me puse nervioso y se me olvidaron algunas de las letras.
Obviamente no fuimos seleccionados para participar en el
concurso. Esto me creó por mucho tiempo una fobia a participar en concursos.
Two
Acababa de grabar mi primera
producción en casete (cinta magnetofónica) “el regalito” fui corriendo a
mostrarla a mi amigo y mentor César Martínez buscando de su parte un “sigue
adelante Juan” vas por buen camino! Mi amigo César sólo atinó a decir que mi
voz se escuchaba como con miedo a cantar. Esto me desanimó un poco porque yo
pensaba que lo estaba haciendo muy bien y una opinión de un músico tan
brillante como César para mí era muy importante para mí.
Gracias al grupo amig@s de verdad
en especial a Carlos Jiménez y Juan Isidro Jiménez pude grabar esta en 1999. El
casete se distribuyó junto a un casete en blanco, las letras de las canciones y
una carta en la que se invitaba a 100 amigos a sacar copias de ambos y regalar
el paquete copiado a a otro amigo. Contrario a nuestras expectativas, esta
producción a penas se conoce entre las personas que nos reuníamos en este grupo
de jóvenes.
Three
Estaba ese día en el estudio de
grabación montando las voces de un proyecto de los padres Jesuitas para el que
compuse las canciones gracias al padre Mario Serrano (Moreno) y a Gregorio
Rivas. Se llamaba CATETITE.
En el estudio me encontré con el
cantautor y amigo Víctor del Villar a quien le canté una de mis canciones. Esta
fueron sus primeras palabras al terminar de escucharme: “no conozco una persona
con tantas limitaciones vocales”. Esto, como es natural, demolió mi autoestima
como intérprete por mucho tiempo. Claro que Víctor no sabía de la rinitis que estaba acabando con mi garganta y de la que no me pude librar hasta que salí de mi trabajo en la fábrica.
Four
Estando ya un poco más maduro musicalmente
hablando, mi amigo Diómedes Bueno y mi hermana y amiga Lissete Pérez me
invitaron a un concierto en el bar de la cinemateca de la plaza de la cultura.
Allí canté con todo lo que tenía,
pero no fue suficiente. A penas iba por la segunda canción cuando una joven del
público exclamó: “y él va a seguir cantando”. No se imaginan cómo se siente eso
sobe el escenario. Le dan a uno ganas de bajarse y no cantar más.
Five
En 2005 por fin pude grabar mi
segunda producción “Ensueño” a base de un gran sacrificio económico. Luego de
haber tomado clases de canto con mi siempre querida profesora María Remolá y
clases de guitarra con Huayna Jiménez. Luego de haber cantado en decenas de
hogares, plazas, clubes, iglesias, y en cualquier lugar que me llamaban.
Recuerdo que vendí estos CD’s a
todos mis amigos y relacionados y no olvidaré al menos tres comentarios que me
irritaron mucho:
Uno fue de mi amiga y comadre
Gisselle Morales: “Juan, las canciones están muy bien, pero ¿Por qué suenan
todas igual?” El Otro fue de mi hermano el padre jesuita Franchi: “Juan, los
temas están buenos pero las voces en los coros están horribles” y el otro fue
de un joven del cual no recuerdo ni el nombre ni el rostro: “Juan, esa guaracha
no va a pegar en la juventud”. Por dios, llamó guaracha a mi música que yo consideraba un fu-son.
Podría escribir una veintena y
quizás más historias sobre mi “carrera” artística si se puede llamar así, pero
lo que quiero decir es que lo que me ha mantenido en ella es el amor por la
música y la pasión. Es una de las formas más hermosas de decir lo que uno
piensa y siente.
Recientemente una jovencita de no
más de quince años llamada Francesca, recibió innumerables burlas y críticas
despiadadas por un vídeo de uno de sus temas “one, two, three, four, five” y
esto me hizo recordar mis inicios. Quizás me hubiera pasado lo mismo si
existiera YouTube en esa época y por eso me identifico con Francesca y sus
intenciones.
Creo que en los medios de
comunicación circula mucha música con muy buena producción, de hecho casi todo
es editado digitalmente pues muy pocos son cantantes o músicos, con mensajes
ofensivos referentes a las drogas, al sexo irresponsable o a la mujer y la
gente no opina nada. De hecho bailan, cantan y reproducen este desperdicio de
recursos.
Es por eso que pienso que el
mundo está al revés y debemos crecer mucho para enderezarlo.
A Francesca y a todos los Jóvenes
que lo están intentando ¡Animo, Animo, Animo!
El mundo es de los valientes.


