Cuando tienes un buen producto y las ganas de emprender sientes esa voz interna que te dice: “lo vas a lograr”. Comienzas a promover, pagas publicidad, le dices a todos y esperas ver tu vida cambiar de inmediato.
Pero esto no sucede y comienza a descender la curva del entusiasmo. Entonces viene la pregunta: “¿Por qué no tengo los resultados que espero?”
Como siempre comparto mi experiencia como una manera de aportar a los procesos de cada uno que son únicos y muy particulares.
Para obtener resultados es necesario tener control al menos de los siguientes puntos:
· Que el producto satisface una necesidad y sea de muy buena calidad (puede ser propio o puedes revender pero debes garantizar que las quejas sean mínimas y la satisfacción comprobada.
· Que tengas un mercado amplio para explotar. Tu mercado no puede ser sólo el barrio donde vives. Ya no vivimos en la época en la que abrías una repostería y todos tus vecinos te compraban sólo a ti. Ahora hay facilidades de transporte y comunicación que permiten salir del perímetro y conseguir otros suplidores. Pero la ventaja es que tú también tienes esta posibilidad porque las redes te dan esa oportunidad de llegar a otras personas también y ofrecer tu producto. Es por esto por lo que debes tener una forma de hacer llegar este producto tan lejos como se requiera lo más pronto posible.
· Que te concentres en desarrollar y fortalecer buenas relaciones con tus conocidos. Parece contradictorio, pero es difícil levantar un negocio si te concentras sólo en el negocio. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que las personas se han mostrado más abiertas a escuchar lo que tengo que decirles de un producto cuando he venido desarrollando una buena relación con ellos, desinteresada, sin segundas intenciones. En mi primera etapa como distribuidor independiente de ventas directas saturé a muchos de mis conocidos con la intención única de que compraran mis productos y desechaba a aquellos que no lo hacían. Abandoné por un largo tiempo y, sin pensarlo, sólo estando pendiente de las personas, enviando un mensaje de vez en cuando, conversando de temas varios, hice una base de relacionados que, al volver a la misma compañía me dio resultados diferentes que me dieron esperanza. Porque la respuesta de la gente fue diferente. La buena noticia es que muchos que inician ya tienen estas relaciones y lo que necesitan es simplemente ofrecer con honestidad y dignidad su producto y servicio. Sin entrar en súplicas o ruegos, simplemente aceptado la respuesta con humildad, sea positiva o negativa.
· Por último, dale a cada uno lo que quiere, aprende a escuchar y a identificar lo que las personas están buscando. Esa es otra ventaja de las redes sociales, por las publicaciones puedes darte cuenta cuales son los intereses de tus posibles clientes. Esto sólo como una guía, porque no puedes adivinar si la gente va a estar interesada en lo que ofreces hasta que se lo ofreces, pero sí te permite saber cómo ofrecerlo para tener una respuesta clara desde el principio. Hay que ir al grano con un planteamiento simple, la gente no tiene mucho tiempo ahora para escuchar largas charlas sobre productos o servicios. Sé natural, sé tú. Sólo ofrece tu producto o servicio al amigo, la amiga y familiar como si le estuvieras ofreciendo comer contigo en tu casa.
Al ver los resultados diferentes que he tenido en poco tiempo, puedo proyectar que, si soy consistente en estas prácticas por un tiempo prudente, puedo cosechar los frutos deseados.
J.D.T.


