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domingo, 14 de junio de 2020

¿Cómo lograr resultados rápidos en los negocios?

Cuando tienes un buen producto y las ganas de emprender sientes esa voz interna que te dice: “lo vas a lograr”. Comienzas a promover, pagas publicidad, le dices a todos y esperas ver tu vida cambiar de inmediato.
Pero esto no sucede y comienza a descender la curva del entusiasmo. Entonces viene la pregunta: “¿Por qué no tengo los resultados que espero?”
Como siempre comparto mi experiencia como una manera de aportar a los procesos de cada uno que son únicos y muy particulares.
Para obtener resultados es necesario tener control al menos de los siguientes puntos:
· Que el producto satisface una necesidad y sea de muy buena calidad (puede ser propio o puedes revender pero debes garantizar que las quejas sean mínimas y la satisfacción comprobada.
· Que tengas un mercado amplio para explotar. Tu mercado no puede ser sólo el barrio donde vives. Ya no vivimos en la época en la que abrías una repostería y todos tus vecinos te compraban sólo a ti. Ahora hay facilidades de transporte y comunicación que permiten salir del perímetro y conseguir otros suplidores. Pero la ventaja es que tú también tienes esta posibilidad porque las redes te dan esa oportunidad de llegar a otras personas también y ofrecer tu producto. Es por esto por lo que debes tener una forma de hacer llegar este producto tan lejos como se requiera lo más pronto posible.
· Que te concentres en desarrollar y fortalecer buenas relaciones con tus conocidos. Parece contradictorio, pero es difícil levantar un negocio si te concentras sólo en el negocio. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que las personas se han mostrado más abiertas a escuchar lo que tengo que decirles de un producto cuando he venido desarrollando una buena relación con ellos, desinteresada, sin segundas intenciones. En mi primera etapa como distribuidor independiente de ventas directas saturé a muchos de mis conocidos con la intención única de que compraran mis productos y desechaba a aquellos que no lo hacían. Abandoné por un largo tiempo y, sin pensarlo, sólo estando pendiente de las personas, enviando un mensaje de vez en cuando, conversando de temas varios, hice una base de relacionados que, al volver a la misma compañía me dio resultados diferentes que me dieron esperanza. Porque la respuesta de la gente fue diferente. La buena noticia es que muchos que inician ya tienen estas relaciones y lo que necesitan es simplemente ofrecer con honestidad y dignidad su producto y servicio. Sin entrar en súplicas o ruegos, simplemente aceptado la respuesta con humildad, sea positiva o negativa.
· Por último, dale a cada uno lo que quiere, aprende a escuchar y a identificar lo que las personas están buscando. Esa es otra ventaja de las redes sociales, por las publicaciones puedes darte cuenta cuales son los intereses de tus posibles clientes. Esto sólo como una guía, porque no puedes adivinar si la gente va a estar interesada en lo que ofreces hasta que se lo ofreces, pero sí te permite saber cómo ofrecerlo para tener una respuesta clara desde el principio. Hay que ir al grano con un planteamiento simple, la gente no tiene mucho tiempo ahora para escuchar largas charlas sobre productos o servicios. Sé natural, sé tú. Sólo ofrece tu producto o servicio al amigo, la amiga y familiar como si le estuvieras ofreciendo comer contigo en tu casa.
Al ver los resultados diferentes que he tenido en poco tiempo, puedo proyectar que, si soy consistente en estas prácticas por un tiempo prudente, puedo cosechar los frutos deseados.
J.D.T.

sábado, 30 de mayo de 2020

Cómo hacer realidad mis sueños


Visualizar tus deseos, lanzar tu intención al universo, pedir con fe, comenzar con el fin en mente, todas estas frases indiscutiblemente evocan el primer e ineludible paso para materializar realidades que en este momento pueden ser sólo ideas en tu cabeza.

Todas ellas y sus equivalentes para indican que hay que clarificar lo que se desea lograr como primer paso; pero ¿qué pasa después?,¿por qué algunos deseos se cumplen y otros no?

Mi humilde experiencia me ha mostrado múltiples veces que, entre la idea y su logro, existe una especie de turbulenta fábrica de posibilidades. Es como “la caja de Schrodinger”; el sueño está en un confuso estado realizado-no realizado y sólo la observación, el seguimiento, la medición lo hacen posible.

Esta turbulencia es confusa, desagradable e incómoda porque literalmente nos cambia, nos fuerza a “nacer de nuevo” y no pocas veces a renunciar, nos rendimos. Es por esto por lo que la perseverancia, la resiliencia no son más ni menos que nuestra capacidad de:
· Mantener la mirada fija en el fin no en las circunstancias.
· Adherirnos al plan cumpliendo todas y cada una de las rutinas definidas para llegar a él.
· Mantenernos atentos a los imprevistos y accionar en consecuencia cuando sea necesario.
· Ser pacientes.

Sé que todo suena bonito y a cliché del libro más barato de auto ayuda, pero te tengo una buena nueva: nadie sabe el tiempo exacto en que se darán las condiciones y se materializará lo que deseamos. Podemos hacer la planificación con plazos y partir de experiencias similares pero cada proyecto, especialmente los que involucran seres humanos, tienen su propia dinámica.

Creo que para ningún profesional experimentado es un secreto que en una buena cantidad de ocasiones los proyectos supuestamente “finalizados” son sólo una bomba de humo que oculta muchas tareas no completadas, enemistades, conflictos latentes, pérdidas irreparables, etc.

En muchas ocasiones una estrategia para ganar tiempo y justificar los presupuestos, no más. Lo cierto es que, irónicamente, hasta esta nube de humo y crear la ilusión de que se han alcanzado las metas, funciona. Las cosas terminan pasando tarde o temprano y muchas veces dan giros hacia realidades mucho más complejas y completas que la idea inicial.

Hay dos películas más que me parecen geniales e inspiradoras para ilustrar este planteamiento “Tucker” (sobre el hombre que inventó el cinturón de seguridad) “Jobs” (sobre el nacimiento y desarrollo de Apple).

En resumen, para lograr nuestros sueños, luego de haberlos definido con claridad y de haber diseñado un plan más o menos realista para llegar a ellos, no siempre habrá una línea recta e ininterrumpida. Posiblemente tendremos que lidiar con la tormenta cuántica de las posibilidades y transformarnos, inclusive esperar por la transformación de otros.

Deseo de todo corazón que aprendas a desarrollar la paciencia y la fe necesarias para no renunciar a ellos y verlos florecer.


Feliz Vida
J.D.T.

domingo, 24 de mayo de 2020

Di lo que sientes y di cómo te sientes (desahogo)



Estoy cansado, agotado, desgastado y hastiado de este estilo de vida, de escoger una y otra vez un rumbo y permanecer como en una trampa de obstáculos y metas inconclusas.

Estoy aburrido de la soledad del siglo 21, de la falsa felicidad que todos queremos mostrar a través de los portales vacíos de sentido de las redes. En los que todos queremos vernos como unos gurús del éxito familiar, económico y espiritual.

Me irrita levantarme cada día y sentir la incertidumbre del futuro, el haber perdido esa certeza que tuve en la juventud cuando era “libre e indocumentado” y vivía guiado por mi instinto e intuición.
Tener que lidiar con esta nueva enfermedad, altamente contagiosa y que hemos asumido como parte de nuestra naturaleza. Que, parafraseando a Fito Páez, “te quita la sonrisa y su síntoma es que ya no importa nada”. Me refiero al consabido estrés.

Esta carrera interminable por el dinero para poder tener derecho a las sobras de los “más fuertes”, los “más hábiles”, los “más corruptos”, los que “beben agua primero…”

Me desespera, 4 décadas después, tener que aprender a vivir en el presente, a meditar, a orar, a tranquilizar mis demonios, a disfrutar de lo que tengo para no lamentar su pérdida más adelante.

Me embarga la impotencia al ver lo difícil que es dirigir a otros hacia lo que yo creo que es lo correcto, la verdad, el camino. Pero peor aún, saber que otros intentan hacer lo mismo conmigo. Para ellos soy yo quien está equivocado y quien necesita guía. Ciegos guiando a otros ciegos.

Qué difícil es vivir sin respuestas y muchas veces hasta sin preguntas. Lanzados al mundo como dados del azar que giran y giran, rebotan, y cuando se detienen dan una cara inesperada que define todo su propósito (que no fue ser lanzados, ni girar ni rebotar, ni chocar entre ellos, sino detenerse y mostrar su última cara).

Me siento insatisfecho, tristemente lejos de la auto realización y amargamente deprimido. Pero no me detengo, digo lo que pienso y siento, no lo envuelvo en un papel celofán para que se vea bonito, lo digo con sinceridad y eso me gana un puñado más de “enemigos íntimos” y anónimos que me odian y me desprecian por eso.

Pero continúo, no me detengo, pido fuerzas a Dios, al Universo, a La Madre Tierra, en fin, a la idea que tengas de esa fuente desde la que proviene la energía y el coraje.

No me voy a detener a lamentarme y lloriquear como el chiquillo que ya no soy. Aún no me resigno a rendirme. Aún me consumen estas ganas de llegar más lejos, de destruir y reconstruir. Me quedan ganas aún de consumir el opio de la esperanza y la fe para sentir esa alegría momentánea pero imprescindible.

Yo continúo reclamando mi derecho a vivir, a rodar y chocar, hasta que llegue el momento de detenerme y mostrar mi última cara. Yo he dicho lo que siento y cómo me siento…tu turno…


JDT 

viernes, 1 de mayo de 2020

Como tener paz en la adversidad

No se trata de un tema místico o pseudo espiritual para anular la mente o tratar de escapar a la realidad.
La paz puede ser el resultado de actitudes conscientes, inteligentes y racionales.
Hay que decidir vivir en paz en este mundo siempre turbulento que no nos da respuestas ni soluciones reales a nuestras particularidades; para cumplir con este propósito es conveniente asumir la responsabilidad de nuestras decisiones presentes y hacer un esfuerzo racional de medir las consecuencias futuras.
¿De donde vienen la incertidumbre, el estrés, la desesperación? De sentir que no se tiene control, de no tener respuestas inmediatas ni planes que nos salvaguarden del futuro.
Bueno, si usted se encuentra en este momento le daré una buena noticia: califica para un préstamo en el “banco personal de la paz futura”. Puede tomarlo y pagarlo a plazos. En el tiempo prudente y necesario tendrá esa paz que busca.
Si el problema es dinero, que es el más común de los problemas, le recomiendo que acepte humildemente que no ahorró lo suficiente o no produjo lo suficiente para enfrentar este momento. Y si hizo ambas y se encuentra allí, entonces estoy seguro de que le queda el fondo de emergencia de paz: “la no culpa”.
Si usted hizo lo que tenía que hacer, lo humanamente posible para enfrentar las inclemencias de la vida y se encuentra en el “ojo del ciclón” o el “epicentro del temblor” sin duda su pensamiento es “hice lo que tenía que hacer, esto se escapa de mis manos”
Pero mejor aún, en esa atmósfera de paz interior se despierta su creatividad y usted encuentra nuevas vías, nuevas formas de recuperarse de ese revés económico, de salud o relacional.
En caso de que no sea este prototipo de ser humano aún, no se se desanime, puede llegar a serlo. Recuerde, todos tenemos crédito ilimitado en el “banco de paz personal”.
Pero igual que en la vida real, no todos acudimos a él; a veces por miedo, por ignorancia o por la necesidad de resolver las cosas siempre a prisa y no cultivar la paciencia, la disciplina y la fe. Sobre todo esta última que, no por casualidad, es una virtud que trasciende la teología.
Animo, solicite su crédito ahora, no lo siga postergando, el tiempo pasará indefectiblemente y sin clemencia le pedirá cuentas de los talentos no multiplicados.
Feliz vida!


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lunes, 27 de abril de 2020

Tan pequeño como un virus


Esto a propósito del daño o el bien que puede causar el mundo microscópico en “nuestro” mundo de lo visible y lo evidente.

Interesante el significado que puede dar a nuestras vidas desaparecer…

Aunque la mayoría de la gente busca notoriedad, llegar a la cima, alcanzar las alturas, las primeras planas los grandes titulares, fama, la clave está en ser invisible.

Tan pequeño que no puedas ser visto. Imagínate tener el poder de un virus, poder estar en todas partes a la vez, poder influir de manera imperceptible y ser transportado sin costo de un lugar a otro.

Esta analogía es sólo un punto de partida para atreverme a plantear la relevancia de buscar en lo aparentemente irrelevante el sentido real de la vida.

Mi cabeza ha oscilado como un péndulo entre la miel del poderer y la miel de la sencillez. 

Cuando era joven repetía la frase atribuída a Mao Tse Tung: “salvo el poder todo es ilusión” (creo que todos o casi todos tenemos un pequeño comunista dentro). Luego que maduré quise ser más como la Madre Teresa o Gandi. 

Pero muchas de estas grandes almas y otras no tan grandes se encuentran atrapadas en otra cara del poder: estar presos en una imagen que no pueden cambiar, en una identidad casi estática que los convierte en monumentos petrificados en el tiempo. 

Deduzco entonces, con riesgo a caer junto con Alicia en el dichoso “rabbit hole” que un punto de equilibrio podría ser contribuir de la manera más dispersa y pequeña posible en cada espacio tiempo habitado (como un virus).

Todos tenemos un tiempo finito en este mundo y mejor que temprano descubramos a quien y cómo ayudar con pequeños actos cada día iluminados por la tea de nuestros valores y principios. 

Al terminar el camino, mejor que esté florecido de buenas semillas bien sembradas aunque las flores no sepan quien las puso ahí.

Cada flor podrá ser la madre de muchas flores más no fueron sembradas por tí, pero que no existirían sin tu siembra.

A esto le llamo desaparecer, salir del reflector, estar detrás del telón, mejor aún: ser el telonero y ser el responsable de que la obra que está a punto de comenzar pueda ser vista.

Ahora imagina miles, millones de sembradores que no piensen en ser dueños de las semillas o las flores. Que no esperen ser recordados o nombrados o reconocidos.

…el que quiera ser el más grande que se haga el servidor de todos.
                                                                                                 Jesús.

J.D.T.

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viernes, 24 de abril de 2020

Fidelidad a ti mismo, esa es la cuestión

La sociedad nos exige ser fieles. Es parte de la lucha por la subsistencia de la especie. Debemos ser fieles al estado y sus leyes, a los compromisos financieros, a toda la estructura tributaria, a los compromisos laborales y a los roles familiares básicos como la paternidad y el matrimonio.
En niveles más superestructurales debemos fidelidad a ciertos ideales y creencias que, si bien no son obligatorios, nos dan sentido de pertenencia y mantienen cierto equilibrio psicológico colectivo.
Sin embargo hay una fidelidad que no se enseña en las escuelas, no nos adoctrinan para respetarla, no nos incentivan a mantenerla: la fidelidad a nosotros mismos.
Ser fieles a nuestra esencia, nuestra individualidad, lo que nos diferencia a cada uno del resto, parece contraponerse a la necesidad de una sociedad “uniforme” en la que se enseña todo lo contrario: “debemos transformarnos en el otro”. Ese otro que se nos presenta como modelo de perfección y que nos tortura día y noche como meta inalcanzable.
Desde mi punto de vista, apuntar a un modelo ideal y descubrir nuestra individualidad mantienen una relación dialéctica y entender esta relación es la base del progreso humano. Los modelos nos dan referencias y la individualidad produce los grandes avances. En palabras de Stephen Covey, dentro de la colectividad, cada uno debe “encontrar su voz”.
Como el tema de los modelos está tan bien arraigado en nuestra cultura, no es necesario redundar en él. Considero mucho más relevante resaltar la importancia de descubrir nuestra “voz” única y ser fiel a ella.
Sé por experiencia propia que el solo hecho de pensar que tenemos que embarcarnos en un viaje de autoconocimiento nos da pánico, saca a flote nuestros miedos más profundos, despierta un sentimiento de soledad insoportable porque es un camino en el que nadie nos puede acompañar.
Es aquí donde la palabra “fidelidad” cobra sentido dado que exige un compromiso con alguien a quien no puedes engañar: tú.
Tendrás que enfrentar al niño temeroso y al adulto castigador que cohabitan en ti para hacer las paces entre ellos; enseñar al niño a expresar su creatividad y al adulto a aprovecharla para juntos crear al nuevo ser humano.
Te aseguro que podrás reconocer este nuevo “yo” por la felicidad que sentirás al verlo manifestado haciendo con maestría aquellas cosas para las que definitivamente tiene todas las habilidades y herramientas.
Por supuesto es como la búsqueda del tesoro, necesitarás un mapa que te dirá más o menos donde cavar. Ese mapa es tu propia historia, busca en tu niñez y tu adolescencia aquellas actividades, juegos, materias, trabajos que te hacían feliz y pleno. En tu adultez podrás buscar aquellas que hiciste casi de manera automática y natural.
Recuerda que estas serán sólo pistas, no siempre se revelará como en las películas o en las historias fantásticas como una “iluminación divina repentina”; pero, usando la analogía del tesoro, al cavar irás descubriendo poco a poco el cofre, deberas remover mucha tierra y posiblemente debas romper algún candado oxidado por la humedad y el tiempo. Tarde o temprano lo encontrarás, porque es algo que no está negado a nadie sobre esta tierra que respire, no depende de tu inteligencia o formación o linaje, raza o nacionalidad. Es gratuito porque está en ti, nació contigo y se irá contigo a la tumba.
Si decides emprender esta aventura espero de todo corazón que encuentres la llave hacia esa fuente de felicidad que emana desde lo más profundo de tu interior para que puedas disfrutarla en los años que te quedan sobre la tierra y compartirla con todos y todas a tu alrededor.
Recuerda: “no se enciende una lámpara para ponerla debajo de la mesa”. Jesús.


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Qué hacer cuando no hay nada que hacer

Es curioso que, en un mundo en el cual personas que no tenían tiempo para nada, ahora no se encuentra qué hacer con tanto tiempo disponible.
La realidad nos golpea y nos cuestiona, nos pregunta si aquellas cosas que dijimos que eran las más importantes realmente lo eran.
Pero no es tiempo de lamentarse y darse golpes de pecho, es tiempo de hacernos conscientes y tomar acción. Aún estamos vivos! y esto ya es ganancia.
Si observamos detenidamente veremos que lo que nos han quitado son las rutinas y pronto nos acostubraremos a otras que tenemos la opción de elegir libremente ahora y encontrarles un espacio cuando volvamos al “nuevo mundo que nos espera”. Si, nuevo. No pienses que volverás al mundo que dejaste el primer día que entraste en confinamiento.
Habrán nuevas formas de hacer las cosas: de comunicarnos, relacionarnos, reunirnos, divertirnos y trabajar.
Pero mientras ese mundo llega, ocupémonos de lo único que podemos ocuparnos: el ahora.
Rompamos el paradigma de que “no hay nada que hacer” por que en verdad hay mucho más de lo que imaginamos.
Esto lo podemos lograr si nos sentamos seriamente a reorganizar nuestras vidas y ver en esta dificultad una oportunidad para:
  1. -Capacitarnos. El mundo Web nos ha traído un montón de opciones de entrenamiento en línea en practicamente todas las disciplinas. En una ocasión leí que capacitarse es la mejor forma de invertir el tiempo cuando tienes escasos recursos o mucho tiempo de ocio. Este conocimiento te va a servir tarde o temprano. Pero mejor si haces una lista de aquellas cosas que siempre quisiste aprender y mejor si están asociadas a…
  2. …emprender; porque de esta forma todo encajará como anillo al dedo. Otra ventaja de la web es las cantidad de opciones para micro emprendimientos. Recuerda el principio “en alguna parte alguien necesita lo que tienes para ofrecer” y especialmente si puedes…
  3. …innovar. Ese nuevo mundo del que te hablé, va a necesitar productos y servicios nuevos, nuevas formas de hacer muchas cosas. Es por esto que es buena idea poner nuestra imaginación a funcionar y predecir las nuevas tendencias en servicios y productos y cómo vamos a aprovecharlas para ganar el sustento sirviendo a la comunidad.
  4. Ejercitarse. Ahora que los gimnasios estan cerrados y que no podemos ir a caminar y a correr como antes, necesitamos urgentemente buscar maneras de poner nuestros músculos en movimiento. Y estas son de las cosas que mucha gente pasa por alto y que luego pasa factura como…
  5. …alimentarse bien. Debes revisar la despensa, aprovecha para aprender a leer las etiquetas de los productos que compras y podrías sorprenderte de toda el azucar y los químicos que ingieres cuando el trabajo te llena de estrés y ansiedad. Cultiva hábitos alimenticios sanos.
  6. Relacionarte. Aprovecha para reconstruir y cuidar relaciones, las vas a necesitar ahora más que nunca. Busca a tus amigos, hagan grupos, asegúrense de que todos están bien, que no necesitan nada. Hay gente cerca de tí que podría no tener ya qué comer. Y peor aún hay gente que puede deprimirse por la soledad o por sentirse poco útil.
  7. Medita, ora, relájate. Aprende a relajarte, esto te hará muy bien y verás que de haberlo hecho cuando el trabajo ocupaba todo tu tiempo, se te hubiesen ocurrido las mejores ideas, tendrías más asuntos bajo control.
Como puedes ver ahí tienes una lista con la que puedes hacer una rutina cada día y te aseguro que de cada una de ellas saldrán nuevas tareas y volverás a estar ocupado (a) pero a la vez te habrás humanizado y habrás crecido, habrás pasado a otro nivel y esto es lo que realmente importa.
Feliz Vida!
J.D.

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