Visualizar tus deseos, lanzar tu intención al universo, pedir con
fe, comenzar con el fin en mente, todas estas frases indiscutiblemente evocan
el primer e ineludible paso para materializar realidades que en este momento
pueden ser sólo ideas en tu cabeza.
Todas ellas y sus equivalentes para indican que hay que
clarificar lo que se desea lograr como primer paso; pero ¿qué pasa
después?,¿por qué algunos deseos se cumplen y otros no?
Mi humilde experiencia me ha mostrado múltiples veces
que, entre la idea y su logro, existe una especie de turbulenta fábrica de
posibilidades. Es como “la caja de Schrodinger”; el sueño está en un confuso
estado realizado-no realizado y sólo la observación, el seguimiento, la
medición lo hacen posible.
Esta turbulencia es confusa, desagradable e incómoda
porque literalmente nos cambia, nos fuerza a “nacer de nuevo” y no pocas veces
a renunciar, nos rendimos. Es por esto por lo que la perseverancia, la
resiliencia no son más ni menos que nuestra capacidad de:
· Mantener la mirada fija en el fin no en las
circunstancias.
· Adherirnos al plan cumpliendo todas y cada una de las
rutinas definidas para llegar a él.
· Mantenernos atentos a los imprevistos y accionar en
consecuencia cuando sea necesario.
· Ser pacientes.
Sé que todo suena bonito y a cliché del libro más
barato de auto ayuda, pero te tengo una buena nueva: nadie sabe el tiempo
exacto en que se darán las condiciones y se materializará lo que deseamos.
Podemos hacer la planificación con plazos y partir de experiencias similares
pero cada proyecto, especialmente los que involucran seres humanos, tienen su
propia dinámica.
Creo que para ningún profesional experimentado es un
secreto que en una buena cantidad de ocasiones los proyectos supuestamente
“finalizados” son sólo una bomba de humo que oculta muchas tareas no
completadas, enemistades, conflictos latentes, pérdidas irreparables, etc.
En muchas ocasiones una estrategia para ganar tiempo y
justificar los presupuestos, no más. Lo cierto es que, irónicamente, hasta esta
nube de humo y crear la ilusión de que se han alcanzado las metas, funciona.
Las cosas terminan pasando tarde o temprano y muchas veces dan giros hacia
realidades mucho más complejas y completas que la idea inicial.
Hay dos películas más que me parecen geniales e
inspiradoras para ilustrar este planteamiento “Tucker” (sobre el hombre que
inventó el cinturón de seguridad) “Jobs” (sobre el nacimiento y desarrollo de
Apple).
En resumen, para lograr nuestros sueños, luego de
haberlos definido con claridad y de haber diseñado un plan más o menos realista
para llegar a ellos, no siempre habrá una línea recta e ininterrumpida. Posiblemente
tendremos que lidiar con la tormenta cuántica de las posibilidades y
transformarnos, inclusive esperar por la transformación de otros.
Deseo de todo corazón que aprendas a desarrollar la
paciencia y la fe necesarias para no renunciar a ellos y verlos florecer.
Feliz Vida
J.D.T.
