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viernes, 13 de diciembre de 2013

Mansos y humildes de corazón

Por Juan Tavárez

¿Estás listo para pasar al próximo nivel? ¿Quieres lograr cosas aún más grandes? Te daré la clave:
comienza a aceptar que te queda mucho por aprender y desmonta tus defensas ante los ataques
de los demás.

Estas fueron las conclusiones a las que llegamos en un grupo de personas con las que reflexionaba
el tema de la humildad y la mansedumbre. Me impactó una señora que confesó: “luego de esta
reflexión me doy cuenta de que, a pesar de los años que tengo trabajando, aún me queda mucho
por conocer”.

Y estas palabras me cambiaron para siempre, pero me cambiaron por dentro. No hablo de un
cambio intelectual sino un cambio en mi corazón, en mi alma que me hizo descubrir una nueva
dimensión de la palabra “humildad”: reconocer de manera sincera que siempre habrá mucho más
por aprender y conocer.

No sé por qué pero los seres humanos hemos sido dotados de una especie de “tope” mental que
nos indica cuando sabemos suficiente y es como si este tope nos dijera: “ya, deja de aprender”.
Quizás éste existe para que nos pongamos en acción cuanto antes y no nos quedemos en la fase
del estudio maravillándonos con el conocimiento, pero la verdad es que si aprendemos a soltar de
vez en cuando este seguro y plantearnos ignorantes otra vez, pasaremos a otro nivel.

John C. Maxuell habla de estos topes en su libro “las 21 leyes irrefutables sobre el liderazgo” y la
importancia de las personas que nos ayudan a levantar estos topes a lo largo de nuestra vida.
Otros autores les llaman paradigmas, resaltan su importancia al momento de perseguirlos como
metas, pero también recomiendan su sustitución por otros paradigmas nuevos que nos planteen
nuevos retos.

Por otro lado la mansedumbre nos invita a deponer nuestras armas de defensa, a reconocer que si
tenemos un enemigo, está justo dentro de nosotros, en el centro de nuestro pecho. Eso que
sentimos cuando admitimos que nos “hierve la sangre”, que nos “subieron y nos bajaron”.
Aprender a controlar estos sentimientos y ponerlos a un lado mientras interactuamos con otras
personas es fundamental.

Ahora, partiendo del hecho de que estos sentimientos tienen alguna utilidad, el punto es que
podamos re-direccionarlos y convertirlos en combustible de nuestro valor y valentía para
enfrentar nuevos retos, de vencer nuestros miedos que son realmente la causa de nuestra
agresividad.

Imagina esto: estás frente a un cliente que te está pidiendo cosas y tú estás pensando en su
completa ignorancia sobre lo que pide y sus posibilidades en el mundo real. Ya tienes un
argumento para comenzar a contradecirle y explicar por qué lo que pide no es posible y estás listo
para bombardear sin piedad a su indefensa falta de conocimientos.

Mi primo Erickson Matos me dio una lección con respecto a este tema. Me dijo: “no hay que poner
restricciones a los requerimientos de los clientes, nuestro trabajo no es este. En lugar de decir que
no se puede, es más efectivo decir cómo entendemos nosotros que se puede” y yo le agrego, en la
misma idea absurda del argumento de cómo se puede se encontrará la respuesta de por qué no se
puede.

De esta manera es el cliente el que toma la decisión y no nosotros quienes tratamos de imponerla.
Al fin y al cabo, estos argumentos a la defensiva no son más que un reflejo de nuestros propios
miedos. Nuestro pánico a quedar mal, el terror que nos provoca la idea de fracasar y dejar de ser
considerados “expertos”.

Ser mansos y humildes de corazón nos abre las puertas a nuevos niveles de experiencia que es en
definitiva la madre del conocimiento.


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martes, 10 de diciembre de 2013

Una pregunta fundamental: ¿Qué hago aquí?

Por: Juan Tavárez

Si no puedes responder a esta pregunta deberías estar replanteando el rumbo de tu vida y en muchos de los casos, aunque creas que tienes la respuesta son los resultados que estás teniendo los que hablan por ti.

Me encuentro frente a un grupo de estudiantes universitarios jóvenes en la clase de relaciones públicas de una universidad prestigiosa de mi país, invitado por el profesor que es mi amigo.

Al iniciar la clase y durante todo su desarrollo pude notar conductas de las que quizás ellos no se percataban pero para mí era una evidencia clara de falta de propósito y dirección. Era un claro reflejo de nuestra sociedad y es una de las razones más poderosas de la realidad que sufrimos.

Las sillas estaban dispuestas en filas y columnas, tal como nos han enseñado por décadas a organizarnos: unos detrás de otros. Los estudiantes se acomodan como siempre de una manera conveniente: unos solitarios en un rincón de la parte trasera, otros sentados “al margen” de las filas en dúos o tríos conversando temas triviales y típico de esta época, con sus ojos fijos en sus móviles seguro conectados a las redes sociales.

El profesor por su parte pasaba la lista y cuestionaba por la tarea, cumplía con su deber, agotaba sus horas intentando llamar su atención.

Al momento de presentarme como orador, ya tenía un plan para crear una grieta en sus débiles  esquemas mentales controlados por la rutina y la tecnología.

Les invité a hacer un círculo para que estemos todos a la misma distancia. Esto de seguro creó molestias, no nos gusta que nos saquen de nuestra zona de confort y no nos gusta que nos pongan a la misma distancia. Me imagino que por esto algunos quedaron fuera del círculo y aquello parecía una nubecita o una estrella irregular. Le invité a reflexionar sobre este punto: “de esta manera funciona ahí afuera, muchos quedan fuera del círculo y por eso pierden permanentemente buenas oportunidades”.

Luego de pensar un poco sobre esto, les conté mi historia profesional a través de la cual permanece inmutable la pregunta: ¿qué hago aquí?, pregunta me llevó siempre a niveles mayores de libertad en esta sociedad que insiste en volvernos esclavos infelices y sin sentido de propósito porque nos quiere convencer de que todo está resuelto en el mercado.

Tengo una hoja donde he puesto varias imágenes que representan todos mis sueños, la cargo conmigo siempre para no olvidar mi propósito. Ese día la pasé por el círculo de estudiantes y les pedí que escribieran detrás lo que pensaban sobre lo que veían en las imágenes.

Fue una mañana hermosa porque escuché a los jóvenes hablar sobre sus propios sueños y los escuché hablar las razones reales por las que estaban en la universidad. Varios se dieron cuenta de que estos sueños y estas razones estaban como en dos mundos diferentes. Que hemos seguido la inercia social de hacer lo que otros han hecho, que por miedo nos hemos quedado ahí haciendo siempre lo mismo y aspirando a resultados diferentes.


Detén por un momento toda actividad en la que estés ahora mismo, toma un suspiro hondo, trata de salir de tu cuerpo mírate dónde estás y pregúntate: ¿qué hago aquí?


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lunes, 30 de septiembre de 2013

Francesca, el ánimo, ánimo y mis 5 historias de no-éxito.

Por: Juan Tavárez

One
En mis inicios con el grupo Atabal con mis amigos Juan Manuel, Francisco Javier y Emil, realmente teníamos ganas de cantar y de ser escuchados. Nos inscribimos en un concurso en la Uasd. En la audición, interpretamos la versión en español de “in the still of the night” a voces y todo.

Eso fue un desastre, nada Salió como lo ensayamos, no pude dar las notas altas, me puse nervioso y se me olvidaron algunas de las letras.

Obviamente no fuimos seleccionados para participar en el concurso. Esto me creó por mucho tiempo una fobia a participar en concursos.

Two
Acababa de grabar mi primera producción en casete (cinta magnetofónica) “el regalito” fui corriendo a mostrarla a mi amigo y mentor César Martínez buscando de su parte un “sigue adelante Juan” vas por buen camino! Mi amigo César sólo atinó a decir que mi voz se escuchaba como con miedo a cantar. Esto me desanimó un poco porque yo pensaba que lo estaba haciendo muy bien y una opinión de un músico tan brillante como César para mí era muy importante para mí.

Gracias al grupo amig@s de verdad en especial a Carlos Jiménez y Juan Isidro Jiménez pude grabar esta en 1999. El casete se distribuyó junto a un casete en blanco, las letras de las canciones y una carta en la que se invitaba a 100 amigos a sacar copias de ambos y regalar el paquete copiado a a otro amigo. Contrario a nuestras expectativas, esta producción a penas se conoce entre las personas que nos reuníamos en este grupo de jóvenes.

Three
Estaba ese día en el estudio de grabación montando las voces de un proyecto de los padres Jesuitas para el que compuse las canciones gracias al padre Mario Serrano (Moreno) y a Gregorio Rivas. Se llamaba CATETITE.

En el estudio me encontré con el cantautor y amigo Víctor del Villar a quien le canté una de mis canciones. Esta fueron sus primeras palabras al terminar de escucharme: “no conozco una persona con tantas limitaciones vocales”. Esto, como es natural, demolió mi autoestima como intérprete por mucho tiempo. Claro que Víctor no sabía de la rinitis que estaba acabando con mi garganta y de la que no me pude librar hasta que salí de mi trabajo en la fábrica.

Four
Estando ya un poco más maduro musicalmente hablando, mi amigo Diómedes Bueno y mi hermana y amiga Lissete Pérez me invitaron a un concierto en el bar de la cinemateca de la plaza de la cultura.

Allí canté con todo lo que tenía, pero no fue suficiente. A penas iba por la segunda canción cuando una joven del público exclamó: “y él va a seguir cantando”. No se imaginan cómo se siente eso sobe el escenario. Le dan a uno ganas de bajarse y no cantar más.

Five
En 2005 por fin pude grabar mi segunda producción “Ensueño” a base de un gran sacrificio económico. Luego de haber tomado clases de canto con mi siempre querida profesora María Remolá y clases de guitarra con Huayna Jiménez. Luego de haber cantado en decenas de hogares, plazas, clubes, iglesias, y en cualquier lugar que me llamaban.

Recuerdo que vendí estos CD’s a todos mis amigos y relacionados y no olvidaré al menos tres comentarios que me irritaron mucho:

Uno fue de mi amiga y comadre Gisselle Morales: “Juan, las canciones están muy bien, pero ¿Por qué suenan todas igual?” El Otro fue de mi hermano el padre jesuita Franchi: “Juan, los temas están buenos pero las voces en los coros están horribles” y el otro fue de un joven del cual no recuerdo ni el nombre ni el rostro: “Juan, esa guaracha no va a pegar en la juventud”. Por dios, llamó guaracha a mi música que yo consideraba un fu-son.

Podría escribir una veintena y quizás más historias sobre mi “carrera” artística si se puede llamar así, pero lo que quiero decir es que lo que me ha mantenido en ella es el amor por la música y la pasión. Es una de las formas más hermosas de decir lo que uno piensa y siente.

Recientemente una jovencita de no más de quince años llamada Francesca, recibió innumerables burlas y críticas despiadadas por un vídeo de uno de sus temas “one, two, three, four, five” y esto me hizo recordar mis inicios. Quizás me hubiera pasado lo mismo si existiera YouTube en esa época y por eso me identifico con Francesca y sus intenciones.

Creo que en los medios de comunicación circula mucha música con muy buena producción, de hecho casi todo es editado digitalmente pues muy pocos son cantantes o músicos, con mensajes ofensivos referentes a las drogas, al sexo irresponsable o a la mujer y la gente no opina nada. De hecho bailan, cantan y reproducen este desperdicio de recursos.

Es por eso que pienso que el mundo está al revés y debemos crecer mucho para enderezarlo.
A Francesca y a todos los Jóvenes que lo están intentando ¡Animo, Animo, Animo!

El mundo es de los valientes. 


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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cómo conseguir un buen empleo

Por Juan Tavárez


Mientras iba de camino a un encuentro con un cliente, el taxista y yo comentábamos sobre la situación del empleo en nuestro país. Ambos coincidimos en que lo que estaba pasando no era una casualidad sino la consecuencia de un cambio en el modelo económico mundial, en el modo de producción.

Menos empleos, más oportunidades
Es indudable que cada vez habrá menos empleos al menos de la manera tradicional que reinó durante todo el siglo pasado. Esto se debe a:

1.-El uso de la tecnología en sustitución de la mano de obra.

2.-Una mayor eficiencia en los procesos.

3.-Una sobre producción de bienes que ha rebozado los mercados.
Como consecuencia de esta situación, la gente desempleada no puede comprar los productos que se fabrican y esto empeora el problema.
Pero esto no quiere decir bajo ninguna circunstancia que es una regla general para el 100% de la población en edad laboral. Este momento histórico nos reta a ser creativos: las empresas buscan cada vez personas que les ayuden a ser más eficientes y competitivos en el mercado, por lo tanto, si aplicamos algunas técnicas de búsqueda adaptadas a la nueva realidad, de seguro encontraremos dónde brindar nuestros servicios y ser bien remunerados.

La lámpara de Diógenes
De seguro han escuchado del filósofo Diógenes que anduvo con una lámpara al medio día y cuando le peguntaron que por qué usaba una lámpara bajo la luz del sol respondió que buscaba un hombre honesto.
Muchas veces la búsqueda de una persona que llene las expectativas de un puesto en una empresa o una empresa que requiera una persona como yo se puede convertir en algo parecido a la búsqueda de Diógenes. Es por esto que hay que perfeccionar nuestro modo de búsqueda, aplicar técnicas  más eficaces que ir de puerta en puerta con un CV bajo el brazo en busca de una entrevista.


Entonces, cómo buscar.
1.-En primer lugar debemos estar conscientes de todas nuestras habilidades y formación. Estar seguros de en qué somos buenos y cuáles áreas debemos reforzar.

2.-Hacer una lista de las empresas en las que me gustaría trabajar. Yo sé que posiblemente has tocado fondo y dices: “yo hago lo que sea” pero esto en lugar de ayudarte te aleja más de las buenas oportunidades. Esto porque debilita tu liderazgo, no creo que en una empresa te den un buen empleo porque “haces lo que sea”.
Hay varias fuentes para hacer este listado y una muy olvidada pero que todavía funciona es la guía telefónica. Ahí hay miles de empresas registradas y si buscas bien podrás hacer un listado de al menos cien empresas cerca de tu localidad.
Otra fuente es por supuesto el internet. Páginas como www.aldaba.org en donde puedes subir tu cv y buscar ofertas que se adapten a tus potencialidades. 

3.-Establecer contacto y ofrecer tus servicios profesionales. Haz esa llamada y comunícate con la persona que está encargada de reclutar personal. Sé amable y cortés, ofrece tus servicios con profesionalidad así sea como conserje. No te subvalores con frases como: estoy buscando empleo, estoy desesperado, tengo una familia que mantener, tengo x tiempo desempleado, etc. Estas no son las cosas que una empresa quiere escuchar. Mejor prueba:
“buenos días, mi nombre es x, me gustaría ofrecer mis servicios a su prestigiosa empresa. Soy especialista en x oficio, con más de x años de experiencia en x área. Estoy seguro de que al permitirme ser parte de su equipo puedo contribuir al crecimiento de su compañía. ¿Le interesaría recibir mi hoja de vida para tener mayores detalles?

4.-Asistir a la entrevista en forma apropiada. No se trata de exagerar con chaquetas, corbatas o trajes súper formales, pero es muy recomendable asistir con un atuendo a la altura del puesto al que estamos aplicando. Por ejemplo, si solicitas en el área técnica unos dockers con una camisa mangas cortas limpia y bien planchada, botas de seguridad limpias será suficiente. Es como si dijeras: “estoy listo para empezar hoy mismo”.

5.-Alimenta el alma. No creas que será fácil, puedes recibir muchos “no” en este proceso y eso te golpeará el corazoncito, pero si te concentras en tu meta y te mantienes leyendo esos libros de motivación a los que ni miras cuando vas de compras al Super, o tu Biblia si eres creyente, en donde encontrarás cientos de historias de perseverancia y fe. El asunto es que debes fortalecerte interiormente para poder salir vencedor de esta batalla en tu vida.

No pretendo que este documento sea un tratado sobre economía, he obviado también la política y mi crítica a los gobiernos quienes deben crear condiciones propicias para el desarrollo de todos. Más bien deseo tocar los corazones de aquellos que tienen un gigante dormido en su corazón y necesitan sólo un pequeño impulso para seguir adelante porque creo firmemente que de esta gente forjada por la adversidad puede surgir un liderazgo diferente que  sirva de inspiración para construir un mundo mejor.

Si quieres un consejo más te diría que te prepares para ser empresario independiente, este modelo económico seguirá produciendo desempleo. Busca un equipo que te de las herramientas para serlo. Todos tenemos la semilla del éxito sembrada dentro de nosotros, sólo hay que hacerla germinar.

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martes, 13 de agosto de 2013

Seguridad electrónica y calidad en República Dominicana


¿Cuál es la mejor compañía de seguridad? ¿Cuál es la mejor marca? ¿Cómo sabemos si una instalación de seguridad es “segura y confiable”? ¿Puedo confiar en técnicos independientes? ¿Lo que me están cobrando es lo justo?

Todas estas interrogantes están en la cabeza de los clientes a la hora de adquirir un sistema de seguridad electrónica y todas son muy pertinentes debido a que cuando hablamos de seguridad ésta implica siempre una inversión importante de nuestro presupuesto (esto debido a que es un servicio que aún no está al alcance de todos) y por encima de todos implica preservar vidas y bienes. En otras palabras no es un juego, ni es un entretenimiento.

En este artículo describiré desde mi humilde óptica la problemática de las instalaciones de seguridad en República Dominicana debido a que sólo conozco este mercado. Sin embargo te invito a compartir tu experiencia en otros países para enriquecer el debate.

En una ocasión nos solicitaron cotizar un sistema CCTV para unas instalaciones deportivas. El encargado nos explicó que ya tenían definido la cantidad y los lugares en los que querían cámaras. Por la extensión del lugar nos dimos cuenta de que eran muy pocas las cámaras y le recomendamos instalar un sistema que pudiera ser expandible más adelante.

También nos solicitó reconocimiento de rostro y supervisión de instalaciones más o menos lejanas en algunos lugares. Nosotros recomendamos cámaras con lentes de lago alcance, un sistema IP de alta definición y un cableado a través de tuberías debido a que el edificio tenía una construcción a base de vigas de metal.
Estábamos en el proceso de elaboración de la propuesta cuando llamamos al encargado para solicitar una visita a dos instalaciones que faltaban por levantar. El encargado nos sorprendió al informarnos que ya había contratado a otra compañía y que las cámaras ya habían sido instaladas.

Solicitamos una cita para ver qué le habían instalado y así asegurarnos cómo lo íbamos a hacer en las próximas instalaciones en caso de que nos contrataran. No dejamos de sorprendernos al verificar que sólo un parámetro de los requeridos por el cliente había sido satisfecho: la cantidad de cámaras.

Por lo demás: se instaló un sistema análogo, con cableado de alarma, sin protección de tuberías y con cámaras genéricas iguales para todos los puntos. Desde ese día he tenido la inquietud de cómo podremos un día estandarizar los criterios de diseño e instalación y concienciar a los clientes sobre éstos.

La Asociación Latinoamericana de Seguridad (ALAS) ha hecho un gran esfuerzo capacitando a técnicos de las empresas asociadas en los estándares básicos de la industria, pero qué pasa con los técnicos informales y con los clientes. Esto crea una desventaja al momento de competir pues todo se reduce a precios y marcas.

En un mercado no regulado, en el que cualquiera compra sistemas por internet y los instala, esto es especialmente nocivo. Debemos hacer consciencia de la gravedad de esta situación, no por un tema de mercado y competencia sino por la credibilidad de la industria entre los mismos clientes que no conocen cómo validar una instalación con un nivel mínimo de calidad.


Sinceramente espero que estas líneas sirvan como punto de reflexión para generar las acciones necesarias a favor de la verdadera protección de nuestros clientes.








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lunes, 12 de agosto de 2013

Como influyen las emociones en los negocios (Segunda Parte)

Por: Juan Tavárez

¿Te han llamado alguna vez para ofrecerte una tarjeta de crédito o una oferta de afiliación a un plan de vacaciones o para un especial de la compañía de telecomunicaciones? Cierto que alguna vez te has conectado con la persona que llama a un nivel tal que por arte de magia ves todas las ventajas de lo que te ofrece y accedes a firmar el contrato.

En el artículo anterior tratamos el tema de la influencia negativa de las emociones al momento de manejarnos en los negocios, esta vez hablaremos de cómo podemos aprovechar la ola de las emociones para lograr el efecto contrario en nuestros clientes, relacionados, compañeros de trabajo, empleados, socios o prospectos. Es decir, para influir positivamente con nuestras emociones.

Las decisiones son 90% emocionales
Dos gurús de liderazgo: Deepak Chopra y John C. Maxuell coinciden en que las personas toman generalmente decisiones emocionales que luego justifican con la lógica y no a la inversa.
De esta manera, según estos y otros autores, nuestro enfoque debe ser hacer una conexión emocional con nuestro interlocutor que lo mueva a tomar una decisión a nuestro favor. Esto es así en el plano comercial, político, laboral, familiar y hasta en las iglesias.

El dilema moral se encuentra en pretender que las personas no piensen para que compren nuestros productos o ideas. Bueno, asómbrese, los líderes políticos y religiosos más prominentes han aplicado este principio, desarrollando profundas relaciones afectivas con sus seguidores, los guían hacia decisiones emocionales y luego los ayudan a justificarlas desde el razonamiento lógico.

El tema aquí es la claridad de las ideas del líder y los principios que guían sus pensamientos. Esto marca una clara diferencia entre Gandhi y Hitler. Ambos nacionalistas, líderes de masas, ideas claras pero con principios opuestos en su esencia.

Entonces ¿cómo se logra esta conexión?
En esta pregunta andamos todos, hay miles y miles de publicaciones que podemos revisar para aprender técnicas nuevas y antiguas. Yo les voy a compartir lo que he aprendido hasta ahora y espero que podamos debatir y enriquecer esta discusión para aprender más y tener mejores resultados en nuestro entorno vital.
1.-Tener sueños y principios claros. Indudablemente todo empieza dentro de nosotros, con nuestras aspiraciones más profundas. Si aún no has definido tus sueños, te recomiendo que lo hagas ¡ya! No hay tiempo que perder, los sueños son el motor que te mantendrá con el impulso necesario para seguir adelante. Los principios son el faro que te guiará en el momento de tomar decisiones importantes en el camino.

2.-Definir el camino y las metas para alcanzarlos. Es aquí  donde escoges cuál será la compañía, la congregación, el equipo, el proyecto, etc. con el que pretendes alcanzar tus sueños. En este momento captas una “visión” que mantendrás con firmeza durante todo el camino.

3.-Hacer la conexión y transferir la visión. Si has dado correctamente los pasos anteriores, no te será difícil conectarte con las personas y hacerles vibrar de emoción con tus ideas frescas, claras y con propósito. Es cuestión de sentir como vibra todo tu interior cuando hablas de tu proyecto y cómo podrás alcanzar tus metas a través de él. Este es un momento mágico en el que la gente pone en un segundo plano los obstáculos y decide marchar contigo en busca de esa meta, con entusiasmo y determinación.

Como se puede ver, las emociones pueden actuar en nuestro favor o en nuestra contra. Todo depende de la manera en que las canalicemos. Actúan en nuestra contra si las dejamos controlar nuestros actos y en nuestro favor si las controlamos para aprovechar su energía transformadora.


Me gustaría que compartieras con nosotros algunas historias en las que tus emociones han jugado un papel importante a favor o en contra de tus objetivos.







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domingo, 11 de agosto de 2013

Como influyen las emociones en los negocios (Primera Parte)

Por: Juan Tavárez

¿Has sentido rabia alguna vez porque se han negado a darte un servicio o producto porque “no calificas”?. ¿Te ha hablado un cliente de una manera que consideras inapropiada y has querido responder igual o peor porque sientes que no lo mereces?

No te angusties, todos hemos pasado por esas experiencias emocionales que nos dan deseos de “soltar todo y largarse” como dice la canción.

Sí, son experiencias 100% emocionales porque en este momento lo que está pasando está dentro de ti y no fuera como generalmente pensamos. La situación es desagradable porque nosotros la convertimos en desagradable. Queda en nuestra memoria tanto tiempo como se lo permitimos y ese mismo tiempo permanece dictándonos formas de comportamiento erróneo.

Permíteme explicarme mejor con una historia:

Recientemente necesitaba comprar en una compañía distribuidora exclusiva de cierto producto. Al momento del pago, decido elaborar un cheque puesto que es la forma en que pago a todos mis suplidores. Pero hubo un problema, el encargado de contabilidad me explicó que no podía recibir mi cheque porque mi historial de compras en la empresa era prácticamente nulo.

Imagínense como me sentí en ese momento. Tuve deseos de hablar con el dueño del negocio a quien conozco hace algunos años, de escribir un artículo sobre el mal servicio al cliente, de hablarle a todos mis colegas sobre este maltrato, pero NO, me controlé, me despedí y decidí  volver luego con el dinero en efectivo.

Ahora, te preguntarás ¿Por qué hice esto?, simplemente porque las otras actitudes no me habían funcionado en el pasado y quería probar algo diferente. ¡De algo tenían que servir todos esos libros de autoayuda y seminarios sobre manejo de conflictos!

Volví al día siguiente con el dinero y la decisión de hacer un historial de compras que me permitiera optar por la compra vía cheque más adelante. Así lo hice durante los siguientes meses y, cuando lo consideré oportuno, volví a solicitar que me evaluaran para poder pagar de esta forma lo cual fue aprobado sin mayores inconvenientes.

¿Qué pasó aquí?
Pude enfocarme en una meta que estaba más allá de los resultados inmediatos, más allá de las emociones que siempre son pasajeras y no aportan mucho en el manejo de conflictos.

Esto es aplicable a todos los aspectos de nuestra vida, el enfoque puede cambiar los resultados a nuestro favor o en nuestra contra. Enfocarnos en los resultados negativos del presente o en nuestras experiencias del pasado, nos estanca y no nos permite avanzar a niveles superiores.

¿Quiere decir entonces que no debemos manifestar nuestras emociones?
De ninguna manera, más bien se trata de canalizarlas adecuadamente. Regularlas y no dejarnos controlar por ellas. El control siempre debe ser nuestro, no importa lo que pase en nuestro entorno. Y esto, indudablemente nos garantizará el éxito.


En un siguiente artículo ampliaremos más este tema. Tus aportes son valiosos, espero leer tus comentarios y que juntos aprendamos el doble de lo que sabemos.








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miércoles, 8 de mayo de 2013

La importancia de la propia experiencia


He escuchado gente hablar de lo provechoso que es aprender de la experiencia ajena. Sin embargo, con el paso del tiempo, he llegado a la conclusión de que la propia experiencia tiene un el valor incalculable en logro de los objetivos de cada individuo.

La evaluación de experiencias ajenas es un buen punto de referencia para elegir qué queremos hacer y qué no; pero nunca debe ser un elemento paralizante para tomar acción.

Cada uno de nosotros es único, genéticamente la manera en que están ordenados nuestros genes es una secuencia que no ha existido antes de nosotros y no existirá otra vez en el futuro, por lo tanto las posibilidades de que los resultados al tomar decisiones similares sean los mismos no son absolutas.

El 14 de octubre de 2012 un piloto austriaco Felix Baumgartner decidió probar en sí mismo una experiencia que la mayoría consideraríamos una locura: se lanzó en caída libre desde la estratosfera  Con las experiencias que han tenido miles y miles al lanzarse de alturas inferiores, podríamos inferir que intentarlo desde más alto es imposible. Pero es ahí donde se aloja la semilla del éxito, en vivir nuestra propia experiencia. Esto nos obliga a buscar solución a los problemas que otros han enfrentado, tomar mayores precauciones, estudiar nuestra estrategia y perseguir el triunfo apasionadamente.

Arriesgarse a cambiar de trabajo, iniciar un negocio nuevo en medio de una crisis, ser honesto, ayudar a los demás, iniciar nuestra propia casa, probar un producto nuevo, viajar a otros países, en fin, arriesgarse a enfrentar nuestros miedos es una tarea que no pertenece al vecino. Nos toca dar el paso, estamos biológicamente predestinados a lograr cada vez cosas superiores, a tomar cada vez riesgos mayores y por lo tanto obtener resultados increíbles.

Siempre habrá “expertos” que lo saben todo y “consejeros” que son verdaderos analistas de riesgos y quizás por el gran amor que nos tienen tratarán de evitar que cometamos los errores en los que ellos han caído, debemos escucharles atentamente intentando descifrar la razón de su fracaso, luego nos pondremos en marcha y lucharemos por nuestros sueños.

En este momento no sé qué decisión importante te tiene paralizado, no sé qué te han dicho los “expertos” que te rodean. Pero estoy convencido de que puedes lograr cualquier cosa que te propongas si te decides hoy a dar el paso y dominar tus miedos.

Todos los sueños son posibles, no hay límites para el ingenio humano y no hay fronteras para el amor.





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martes, 7 de mayo de 2013

¿Cómo pueden influir las relaciones en los negocios y los negocios en las relaciones?

Por: Juan Tavárez


Toda actividad humana está basada en la interrelación entre individuos. Cada empresa, cada proyecto depende de más de una persona. Siempre tendremos que interactuar con otros y es la calidad de estas relaciones, su correcto enfoque el lo que garantiza el éxito de nuestra visión. Por el contrario las pobres relaciones nos llevan inevitablemente al fracaso.

Por otro lado, al emprender en el mundo de los negocios, inevitablemente nuestras relaciones con los demás se ven afectadas. A veces positivamente y muchas veces negativamente.
Cuando inicié mi negocio tenía la falsa ilusión de que los clientes vendrían a mí por mis cualidades personales, preparación académica, reputación, seriedad, honestidad y experiencia en el campo. Luego de dos años me di cuenta de que son las sanas relaciones y no las aptitudes las que crean fidelidad en clientes, suplidores, empleados, socios, etc.

No se trata de una especie de “manipulación” emocional, ni de fingir el afecto para ganar una venta, se trata de identificar con eficacia el nivel y la profundidad en que podemos interactuar con las personas para que cada contacto sea una ganancia para todos.

Digo esto porque siempre tuve miedo de convertirme en una especie de payaso de circo con una sonrisa colgada en el rostro y haciendo creer a la gente que me agrada cuando probablemente no es así. La sonrisa surge no por la necesidad de agradar a la gente sino por la confianza en nosotros mismos.
En el momento que nos comenzamos a auto valorar justamente, comenzamos a valorar a los demás y esto nos permite relacionarnos con todos desde un punto inicial genuino de agrado, respeto, interés y amor que es agrado, respeto, interés y amor por nosotros mismos.

Sí, todo comienza dentro de nosotros. En el momento en el que experimentamos esta auto transformación comenzamos a tener resultados positivos en nuestro entorno.

El respeto

Pienso que el primer paso para desarrollar buenas relaciones es el respeto. Una vez escuché en un audio libro que: el valor de un ser humano es único e invariable. Por lo tanto, éste no está definido por lo que hace o deja de hacer y mucho menos por nuestra percepción de los demás. Hay que respetar las opiniones de los demás, sus decisiones, sus gustos, etc. no debemos imponer nunca nuestro criterio

Resistir la tentación de opinar mal de los demás

Es una tarea difícil para muchos pero no hay mejor práctica que reservarnos opiniones negativas de los demás. Cada quien tiene sus defectos y virtudes, todos estamos creciendo y por lo tanto nadie tiene autoridad para juzgar a otros sobre sus decisiones. Según John C. Maxuell en su libro “Relaciones 101”, el presidente norteamericano Harry Truman dijo: “Cuando comprendemos el punto de vista del otro, cuando comprendemos lo que él está tratando de hacer, nueve de cada diez veces esa persona está tratando de hacer lo correcto”.

En efecto, todos tratamos de hacer lo correcto. No quiere decir que lo estamos haciendo, hay que determinar qué es lo correcto que los demás tratan de hacer cuando se equivocan.
Evitar los prejuicios

Cómo es posible que pretendamos conocer a las personas antes de tratarlas, o por la forma de vestir o hablar, o por la gente con la que se junta. Nuestras experiencias pasadas son útiles para prevenirnos de cometes los mismos errores pero son un estorbo para fomentar relaciones saludables con los demás. Si consideramos que nosotros somos buenos y no merecemos que nos juzguen antes de conocernos, debemos ser justos y aplicar este principio a los demás también.

El servicio

Servir es nuestra carta de presentación. Para esto, necesitamos identificar cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades. A qué tenemos acceso y a qué no. Porque servir no significa crear falsas expectativas sobre cosas que podemos conseguir o hacer por los demás.

Un vendedor, por ejemplo, enfocado en cerrar un trato puede ofrecer al cliente que le hará determinados favores. Esto es un grave error debido a que algunos clientes se dan cuenta de las intenciones del vendedor y sacan el mayor provecho de estas circunstancias mas no compran nunca ninguno de sus productos o servicios.

Servir es un acto genuino de solidaridad con las necesidades reales de nuestros clientes y hacia éste debemos orientar los bienes que comercializamos.

El círculo íntimo

John C. Maxuell en su libro “las 21 leyes irrefutables del liderazgo” habla de conformar un “círculo íntimo” cada persona, según Maxuell debe contar con un grupo de colaboradores cercanos en diferentes áreas que no podemos trabajar solos. El recomienda que tengamos alguien que interceda, alguien que escuche, alguien que anime, etc.

Lo que me llama la atención de esta recomendación del señor Maxuell es que al ir conformando este círculo estamos realmente creando profundos lazos con al menos 15 personas que nos acompañarán en el camino de crecimiento personal y profesional.

Para realizar grandes proyectos necesitamos personas comprometidas con nuestra visión a nuestro lado. Pero esas personas no se comprometen con nosotros porque sí. Son las relaciones que vamos creando con éstas las que incentivan su colaboración y sobre todo permiten que nos ayuden a crecer y ser mejores personas. Y es el ser mejores personas, no mejores vendedores, o mejores ingenieros, o mejores doctores, ser mejores personas es la clave para el verdadero éxito en la vida.








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sábado, 4 de mayo de 2013

¿Qué hacer si las finanzas te noquean?


Por Juan Tavárez


No me digas, trataste de hacer un plan para pagar tus deudas e incrementar tus ingresos, iniciaste con mucho ánimo porque estabas convencido de que lo lograrías y de que, en un plazo razonable, estarías libre de ese estrés que te estaba matando. Llamaste a todos tus suplidores y les diste fecha de pago, te sentiste confiado e iniciaste el desarrollo de tu estrategia.

Pero algo falló en el camino: el préstamo que solicitaste en el banco para bajar los intereses de tus deudas fue negado, te viste obligado a hacer nuevos consumos con las tarjetas de crédito, las propuestas que habías hecho a tus clientes no fueron aprobadas o tu jefe no te dio el aumento que le pediste.
Te sientes devastado, desdichado, sin fuerzas. Te preguntas qué mal hiciste para caer en esta situación y por qué no encuentras una salida. Has entrado en lo que yo llamo el “nocaut financiero”. Lo llamo así porque uno se encuentra como los boxeadores cuando le están contando diez luego de estar tirados en el piso por un golpe en la cabeza o el costado.

Ahora te pregunto, si fueras boxeador, ¿qué harías en ese momento? ¿Intentarías levantarte?, seguro que sí, sabes que luego de que te cuenten diez pierdes la pelea y tú no la quieres perder. La mayoría de los boxeadores lo intentan otra vez y otra vez, el boxeo es un deporte de resistencia a los golpes y generalmente gana el que aprende a esquivarlos o aguantar hasta el final.

Esta es mi conclusión: la vida es igual que el boxeo en muchos aspectos, la clave está en levantarse y volver a intentarlo, con otras técnicas, estudiando a tu oponente (en este caso las deudas o los bajos ingresos), estudiándote tú mismo para ver con qué cuentas y cuáles son tus puntos débiles para protegerlos.

Luego de un nocaut financiero a mí me han funcionado estos tres pasos:

1.-Revisar en qué he fallado. Es muy importante determinar cuáles fueron las malas prácticas que nos llevaron al nuestra situación actual, porque en el futuro habrán más “peleas” y no nos podemos permitir caer por la misma causa.

2.-Creatividad. Evaluar nuestras posibilidades, nuestros recursos y las oportunidades de nuestro entorno nos lleva más allá de un control de gastos. Siempre hay algo que no hicimos en el pasado y que podemos intentar.

3.-Mide los resultados. Define indicadores de desempeño que te den una idea de cómo vas. En mi caso he visto que hay que medir al menos: tu nivel de ingresos brutos, tu nivel de gastos, tu nivel de ganancias (ingresos menos gastos), tu nivel de deudas y tu nivel de créditos (cuánto te deben a ti). De aquí es sencillo deducir que tus gastos deben bajar y tus ingresos subir, tus deudas deben bajar y tus ventas subir. No es saludable bueno que te deban mucho por lo tanto debes definir hasta qué nivel puedes aguantar crédito a tus clientes.

Si revisas estos indicadores de manera mensual o semanal y te estableces metas cada vez mejores, verás si estás avanzando y si hace falta hacer ajustes a tu plan.

La clave es: no enfocarse en los sentimientos que te provoca estar noqueado, busca motivación, alguien que te anime, que te ayude a evaluar tu situación y a buscar soluciones creativas. Y sobre todo, ten fe, mucha fe, todo tiene solución y como dicen en mi país: “todo es pasajero menos el chofer”.
Dios te bendiga y buena suerte.






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viernes, 5 de abril de 2013

La Resurrección de Jesús un hecho siempre actual



Jesús de Nazaret había sido apresado, juzgado, torturado y asesinado como un delincuente en la cruz luego de hacer el bien, de compartir desde la pobreza lo único que tenía: su amor por los hombres. Tres días después apareció a sus discípulos llevándoles un mensaje de esperanza desde su cotidianidad, en sus reuniones ocasionales, en el camino, en el trabajo…
 Este mensaje es maravilloso porque podemos imaginar la esperanza muerta de los primeros cristianos ante la muerte de su Maestro. Es sufrimiento, la impotencia, la rabia de verse desnudos ante el poder que nos hace sentir inferiores, sin valor.
Cuántas veces hemos tenido estos mismos sentimientos. Cuántas veces hemos deseado abandonarlo todo: renunciar a nuestra relación, dejar nuestro trabajo, salir de la iglesia, abandonar nuestros sueños. Y… cuantas otras veces  lo hemos hecho.
Cuál es el sentimiento que sigue a estas decisiones tomadas desde el miedo y la pérdida de la esperanza, cuáles son los resultados reales en nuestra vida.
Es aquí donde Jesús se convierte en una referencia para todos, y digo para todos porque Jesús es como un faro puesto en lo más alto para iluminar a todos: los que lo reconocen y los que no. Esto porque su mensaje no es el desánimo y la exclusión. Por el contrario, su mensaje es la esperanza para los afligidos, para los rechazados, para los menos afortunados, es decir, es un mensaje para todos porque todos necesitamos ser amados, ser valorados y animados a seguir adelante. Jesús nos invita a todos sin excepción a participar de la gloria de su resurrección aquí y ahora.
Jesús ha resucitado, a vencido la muerte por y para nosotros, para que tengamos fe en que nuestros actos de bien y justicia tendrán su recompensa, en que nuestra perseverancia en el bien nos llevará al éxito junto con Él. Jesús ha resucitado y vive entre nosotros para que llevemos esta buena noticia a los menos afortunados también, haciendo caminar a los paralíticos, haciendo ver a los ciegos y oír a los sordos. Esto es sólo posible cuando se los arrebatamos a la muerte a la que esta sociedad los ha condenado, cuando aligeramos su carga y los bajamos de la cruz en que los han clavado.
El mensaje de la resurrección va más allá de sus implicaciones históricas y su influencia innegable en el mundo moderno. La resurrección es un camino abierto por Jesús para que el ser humano alcance su máximo potencial haciendo el bien a todos sin distinción. La resurrección es real, es siempre actual y puede transformar nuestras vidas golpeadas, nuestras existencias maltratadas, nuestra dignidad pisoteada.
¡Jesús ha resucitado y vive entre nosotros, Aleluya!







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miércoles, 13 de febrero de 2013

El ego y los peligros del protagonismo


Por: Juan Tavárez

Recientemente estuve realizando un trabajo para una empresa multinacional muy importante en mi país a la que doy servicios técnicos como contratista. Dicho trabajo consistía en echar a andar un sistema que estaba fuera de servicio por varios meses.

Las cosas no iban bien porque el problema parecía estar por encima de mi capacidad y hasta por encima de la capacidad del fabricante, el cual me estaba ayudando remotamente.

Mientras atravesaba esta situación, este nuevo reto, que rompía toda mi agenda día tras día, trataba de analizarme interiormente, conversar conmigo para determinar qué fallaba en mí que no había podido “dar pie con bola”. Indefectiblemente pude encontrar en mí puntos a corregir para mejorar la metodología de trabajo, la dirección del equipo y sobre todo mi capacidad de liderazgo, debido a que en situaciones de crisis ésta resulta ser más importante que la capacidad técnica.

Es en este punto en el que me detuve a analizar las consecuencias de una actitud egocéntrica y como consecuencia, un protagonismo dañino que se alimenta y crece más en ambientes en los que estas son las respuestas normales de jefes y subalternos.

Es decir, definitivamente debo trabajar en mí primero, identificar y mejorar las limitaciones y conductas que no aportan a mi desempeño profesional, social o familiar; pero hay terrenos que son más fértiles que otros y convierten estas pequeñas semillas en árboles inmensos difíciles de eliminar del paisaje.

¿Cuál es entonces la raíz de este mal?

El miedo, que ataca nuestra autoestima nos lleva a salvarnos nosotros primero y a concentrarnos en que se reconozcan nuestros aportes por encima de las necesidades del colectivo al que pertenecemos. El miedo nos hace egocéntricos (yo primero) y nos conduce al protagonismo (sólo yo).

Todos nos vemos ahogados en este océano del miedo: el contratista, al final de la cadena, tiene miedo de ser reemplazado o desacreditado por no haber resuelto el problema a la velocidad esperada por el cliente, los encargados tienen miedo de ser despedidos o amonestados, los ejecutivos tienen miedo de poner en riesgo los activos de la empresa y así, cada uno libra una batalla diaria con sus temores y, dependiendo de su autoestima, los verá como monstruos que vienen a comérselos en la noche mientras duermen o como oportunidades para aprender y desarrollar sólidas relaciones profesionales.

Todos sin excepción estamos aterrorizados, y esto es normal porque el miedo es un mecanismo de defensa. Donde comienza a ser patológico (si se puede utilizar este término) es cuando éste miedo en lugar de hacer un círculo de apoyo mutuo, construye una escalera o cadena de presión. Dejamos de ser equipo y nos convertimos en un grupo de muy bajo desempeño con capacidad sólo para culpar a los otros.
Cada uno habla de sus necesidades personales y de cómo el otro puede ayudar a resolverlas. Desde mi posición pude, gracias a Dios, darme cuenta de este error que cometimos todos y que fue la causa real del retraso del proyecto, debido a que todo mundo quiere que el experto resuelva y por lo tanto todo mundo trata de sensibilizarlo, presionarlo o motivarlo, hasta el mismo experto se auto-presiona, bloqueando su potencial.

Por ejemplo:
1.-Debemos resolver esto a la mayor brevedad debido a que hemos perdido o invertido mucho dinero. Cuando se dice hemos perdido, ¿realmente estamos incluyendo a la persona que se lo decimos, sabemos cuáles son las motivaciones o necesidades que mueven a esta persona a hacer este trabajo?

2.-Mi trabajo depende de la solución de este problema por lo tanto necesito que me ayudes y lo resuelvas a la mayor brevedad. Si el otro debe trabajar por tus problemas, realmente hay un problema. ¿Qué pasa si el otro no quiere ayudarte a ti, si no tiene esa conexión emocional contigo?

3.-Estoy haciendo todo lo que puedo, no he recibido suficiente ayuda o apoyo de parte de la empresa. Esto puede ser o no cierto, pero ¿qué estás aportando como técnico o experto para fomentar el trabajo en equipo? ¿No será que llegas y te concentras en el trabajo e ignoras la necesidad que tienen los otros de estar informados, de sentirse involucrados y aportar?

Es realmente una bomba de tiempo cuando estas actitudes se mezclan para desintegrar toda posibilidad de trabajo en equipo. El trabajo en equipo requiere combatir el ego y los intereses propios, valorar el trabajo de los demás y evitar la necesidad de ser reconocidos por lo que hacemos de manera individual aportando a la construcción de una solución colectiva que siempre será mucho más eficaz.



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viernes, 25 de enero de 2013

Decir NO al miedo y Sí al Amor


Por Juan Tavárez

En la búsqueda de herramientas para ser mejores en todos los aspectos de nuestras vidas nos topamos con frecuencia con información sobre cómo enfrentar el miedo. El miedo a arriesgarnos, el miedo a comenzar de nuevo, el miedo a aprender o a desaprender, el miedo a perder, a no tener éxito o a tenerlo abundantemente.

Una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido hasta ahora es un retiro de liderazgo en el que participamos mi esposa y yo a principios de año. En este retiro se nos presentó, entre otros materiales de estudio, una película llamada "Confianza Total" de autoría de la sra. Verónica De Andrés.

En esta película trabaja la idea central de que debemos aprender a gestionar el miedo de tal manera que no actuemos desde su influencia paralizante y por el contrario trabajemos desde el amor que libera nuestro potencial y nos abre un infinito espectro de posibilidades.

Esta reflexión me impactó grandemente pues, a pesar de todos los libros , conferencias y frases motivacionales que he conocido, no me había dado cuenta de cómo mis acciones han estado guiadas por el miedo por tanto tiempo.

¿Cómo es esto posible?, muy sencillo, el miedo es la explicación a muchas de las actitudes que he tratado de corregir por muchos años y que más bien he logrado poco más de sólo reprimirlas. Por ejemplo, ante situaciones de stress y presión de trabajo o económica, se me hacía difícil controlar reacciones verbales violentas hacia colaboradores, familiares y asociados. He identificado que es el miedo y no mi carácter, como pensaba anteriormente, el que me empuja a reaccionar de esta manera inadecuada y perjudicial. 

Si me libero del miedo y comprendo que al final todo estará bien, podré entender que no es necesario agredir porque pase lo que pase, si estoy conectado con el amor a lo que hago, a quienes colaboran conmigo y a mis capacidades infinitas, el resultado será siempre lo mejor para todos.

Es maravilloso este conocimiento que nos revela la sra. Andrés debido a que la educación tradicional nos enseña todo lo contrario. Nos enseñan desde pequeños que los fracasos no son parte del proceso de crecimiento y nos enseñan a temer de ellos de una manera que nos pueden paralizar o sobre-estimular en el momento que aparecen.

Lo cierto es que la vida es una experiencia cíclica constante de éxitos y fracasos en los que unos le dan el sentido a los otros y no pueden subsistir los unos sin los otros.

En un audio libro que escuché hace un tiempo, hay una semilla de este conocimiento liberador: “el éxito y el fracaso son ambos parte de una gran mentira porque no existen ninguno de los dos. Que hayas fracasado o tenido éxito hoy no quiere decir que eres una persona fracasada o exitosa para el resto de tu vida.

Es el miedo que nos mueve a apegarnos a los resultados y a no tener una actitud de agradecimiento por todo lo que nos pasa, que si miramos atrás nos daremos cuenta que todo ha valido la pena porque la suma de estas experiencias, nos han traído hasta este maravilloso presente y nos guiará a un futuro tan brillante como lo decidamos.

Ahora pregúntate a tí mismo: ¿Cómo influye el miedo en esas actitudes y comportamientos que no he podido corregir en mi vida?



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domingo, 13 de enero de 2013

¿Por qué no he podido alcanzar mis sueños?

Por: Juan Tavárez


Un día tuve que detenerme y hacerme seriamente esta pregunta pues me había dado cuenta de que el tiempo no se había detenido a mis quince años cuando soñaba con ganar el mundo para mí. Pasados los treinta años, tenía varios proyectos, aspiraciones, sueños y metas no cumplidas y necesitaba entender cómo llegar a ellas a la mayor brevedad y con menos sacrificio.

Comencé entonces a buscar alternativas de trabajo que me permitieran compartir más con mi familia, lograr mayores niveles de libertad, realizar mis actividades preferidas y  aportar a la sociedad, todo esto haciendo, por una vez en la vida, tareas que disfruto hacer como componer e interpretar canciones y enseñar a otros.

El camino hacia la realización de mis sueños me fue llevando poco a poco por una emocionante ruta de autoconocimiento en el que se descubrían poco a poco las verdaderas razones de mi estancamiento, tanto en actitudes mías como en las de los demás, razones que se convirtieron en las lecciones irrepetibles que la vida me regalaba día tras día.

La respuesta a la pregunta “¿por qué no he logrado mis sueños?” me ha sido respondida múltiples veces a través de diferentes creencias limitantes y respuestas de auto – sabotaje que sólo sirven para mantenernos al margen de la mediocridad y a años luz del éxito.

Estas son las razones por las que no he logrado mis sueños:

·        Por no creer. No creer en mí mismo, en los demás, en que un trabajo puede funcionar para mí, en que yo puedo hacerlo, en que otras personas también pueden, en que el dinero llegará, en que estaré en salud. Creer, siempre creer es como la llave que nos abre la puerta del camino porque lo que no creemos automáticamente deja de existir para nosotros. Y si no existe, nunca lo podremos ver.

·       Por no cumplir. La palabra empeñada parece haber perdido su valor, pues hacemos promesas, fijamos citas  para a una hora, una fecha y luego violamos todo alegremente porque en nuestra lista de prioridades los lugares varían rápidamente en base a nuestros intereses y por esto perdemos grandes oportunidades, perdemos relaciones que pueden ser determinantes en nuestro futuro y sobre todo perdemos tiempo, que es un recurso imposible de recuperar.

·         Por no invertir. Puede ser que creamos que las cosas vendrán del cielo y que no requerirán de nuestro esfuerzo o de nuestro dinero. Esto es completamente falso y es la creencia más generalizada. A pesar de que implique un gran riesgo, siempre debemos estar a la disposición de invertir en la medida de nuestras posibilidades, porque invertir es como sembrar: cosecharemos siempre en la misma proporción. Claro que, igual que en la siembra, depende también del terreno en el que caen nuestras semillas, por lo tanto debemos estar preparados para perder, inclusive perderlo todo y volver a comenzar. En este caso diremos como Tomas Alba Edison: Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron.

·         Por no estudiar. Nadie es propietario de todo el conocimiento, ni existe un conocimiento absoluto. Casi todo puede ser reinventado, redescubierto, rediseñado. Los cambios de paradigmas son permanentes de generación en generación y por eso debemos siempre estudiar, conocer, experimentar, prepararnos con lo que existe y estar abiertos a lo nuevo que existirá. Claro, todo dentro de una escala de valores que promueva la vida, la convivencia pacífica, el amor entre los seres humanos y la preservación de la naturaleza.

·         Por no dejarme guiar. A lo largo de nuestra vida aparecen ciertas personas que tienen la sincera intención de guiarnos hacia el próximo nivel y éstas llegan justo cuando estamos listos para dar este paso. Lamentablemente nuestro peor enemigo, que es el ego, la necesidad de gritar a los cuatro vientos que los hicimos solos sin ayuda de nadie, nos domina y rechazamos tan preciosa oferta. Para crecer siempre es necesario un tutor, mentor o maestro que nos ayuda a aclarar el camino y a pisar firme para avanzar con seguridad.

·         Por seguir o dar malos ejemplos. En el último año, a través de un negocio de vanguardia que estoy desarrollando junto a mi esposa, he aprendido un término nuevo: “la modelación”, que no es más que el ejemplo que recibimos de estos guías y el que damos a otros cuando nos toca guiar. Esto me abrió los ojos porque en el mundo real, aunque alguna gente no te lo diga, te observa y trata de seguir tus pasos. También nosotros, aunque no nos dejemos guiar de quien realmente nos quiere ayudar, seguimos los pasos de personas que nos sirven de modelo pero que no tienen principios y valores claros. Es por esta razón que, tanto nuestros seguidores anónimos como nosotros vivimos constantemente entrando en veredas sin salida y en círculos sin fin que nos alejan de nuestra meta cada vez más. Generalmente criticamos en otros lo que nos molesta de nosotros mismos porque esperamos que los demás sean mejores de lo que nosotros hemos sido incapaces de ser.

·         Por querer que otros tengan los mismos sueños. La libertad es un tesoro y como tal debe ser cuidada, protegida y practicada diariamente. Es necesario entender que nos somos ni seremos iguales. Aunque parezca que tenemos las mismas metas, realmente son diferentes, totalmente diferentes. Muchas veces hacemos creer a los demás que compartimos en igual nivel su pasión y esto se debe a que queremos ser aceptados y reconocidos. A la larga resulta que este edificio se derrumba porque está sobre cimientos falsos e insostenibles. Aceptar el derecho de los demás a disentir y el nuestro propio a participar o no de una iniciativa es el principio de relaciones genuinas en donde negociamos nuestros niveles de participación en proyectos comunes sólo condicionados por la regla ganar-ganar.

·         Por no reconocer las virtudes de los demás por encima de sus defectos. Hay un poder inmenso en reconocer las virtudes de los demás, nunca como adulación sino como un proceso en el que nos damos la oportunidad de conocerlos profundamente para poder valorar su identidad. Todos tenemos razones para ser elogiados y ninguno para ser juzgados, esto porque nuestras virtudes son tan inherentes a nuestra condición humana como nuestros defectos. Cuando aprendemos a juzgar menos y a reconocer más nos engrandecemos y forjamos relaciones duraderas fundamentadas en el amor.

·         Por no saber esperar. Toda la naturaleza corre sobre la autopista del tiempo. Cuando nace un árbol no nace grande de una vez. Todo en este proceso llega a su tiempo y no inicia un proceso hasta que el otro se ha completado satisfactoriamente. El árbol debe crecer, hacerse fuerte, madurar y florecer antes de dar los primeros frutos y todo esto pasa en un tiempo predefinido y no antes. Saber esperar es una virtud poco común pero todos podemos aprenderla si prestamos atención a los pequeños cambios, si nos damos cuenta de que algo está pasando aunque en proporciones muy pequeñas, a veces imperceptibles. Aunque no notemos que el universo cambia a cada instante, no podemos afirmar que es estático e inamovible.

·         Por no querer lograrlos. Realmente la razón más poderosa para no alcanzar nuestros sueños es no querer lograrlos. Esto porque cuando deseamos algo con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro corazón casi nada puede detenernos, ningún sacrificio es tan grande, ningún camino tan largo. Por lo tanto la pregunta primordial es: "Si en verdad deseo lograr esto, ¿estoy dispuesto a transformarme en una nueva persona por este fin?" Para ver cambios en nuestro entornos debemos cambiar nosotros primero porque todo lo que queremos ya está allí en una forma intangible, al transformarnos en nuestro deseo, lo hacemos visible a nuestros ojos y verdaderamente posible.









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