Por: Juan Dionicio Tavarez
Hoy recibí un vídeo en
el que una ministra crsitiana explica cómo provocar los milagros en nuestra vida, y para
esto hace referencia a un pasaje bíblico: “la resurrección de lázaro”. Me gusta
esta reflexión por la analogía que hace entre “mover la piedra” de la tumba y tomara acción en nuestras vidas.
Para poder utilizar el
pasaje como referencia para mis reflexiones adicionales, transcribiré el texto
de la resurrección de Lázaro.
8 Jesús todavía estaba enojado cuando llegó a la tumba, una cueva
con una piedra que tapaba la entrada. 39 «Corran la piedra a un lado», les dijo Jesús.
Entonces
Marta, la hermana del muerto, protestó:
—Señor,
hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso.
40 Jesús respondió:
—¿No te
dije que si crees, verás la gloria de Dios?
41 Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al
cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído. 42 Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda
esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste». 43 Entonces Jesús gritó: «¡Lázaro, sal de ahí!». 44 Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos
con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo:«¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!».
En la reflexión de la
ministra, “mover la piedra” representa esa acción que espera Dios siempre de
nosotros para poder manifestarse. En otras palabras, no veremos un cambio
favorable en nuestras vidas hasta que decidamos dar los pasos humanos
necesarios.
Mover la piedra puede parecer inútil, para
qué hacerlo si ya Lázaro está muerto. En nuestras situaciones cotidianas es
común que pensemos que ya no hay nada que hacer y por lo tanto el hecho de que
tomemos acción no cambiará las cosas.
La historia de la humanidad nos muestra
miles de ejemplos en los que volver a intentarlo una vez más ha sido la clave
para lograr el triunfo final.
Mover la
piedra puede ser desagradable, —Señor,
hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso.- Puede que
nos de miedo mover la piedra porque no nos guste lo que vamos a experimentar
después de hacerlo.
Nuestros conocimientos y
experiencias previas nos pueden paralizar ante las experiencias del futuro y
pueden cegarnos ante el hecho de que tenemos delante una nueva herramienta con
la que podemos dar un giro total a nuestra situación.
Mover la piedra puede ser difícil, me
imagino que una losa de piedra en tiempos de Jesús debió ser una pieza pesada y
difícil de mover. Por lo que no era sencilla esta tarea.
A veces volver a abrir
capítulos cerrados de nuestra vida para volver a intentarlo puede ser difícil y
pesado, sin embargo, es necesario muchas veces pasar por este tramos de
dificultad para lograr el éxito definitivo.
En resumen, la
experiencia de la resurrección parece ser siempre el resultado de un sacrificio
y un sufrimiento temporal, que es producido por el enfoque en aquello que
creemos y el empeño que ponemos para lograr nuestras metas.
¿Te animas a definir otras características aparentemente adversas de "mover la piedra" en nuestras vidas?

