Por: Juan Tavárez
Allí donde está tu tesoro, allí está tu
corazón».(Mt. 6, 19-23)
¿Alguna vez te has hecho esta pregunta?: ¿qué es lo más importante en mi vida?,
Seguramente. Pero, ¿te has sorprendido dedicando más tiempo, más recursos, más
atención a otras cosas que supuestamente no son tan relevantes y sin embargo se
han instalado en tu vida desplazando aquellas que habías proclamado como “sagradas”?.
Peor aún, ¿has despertado algún día con la sensación de que has perdido algo
que amas y que es ya muy tarde para recuperarlo?
Si alguna vez te ha pasado, no te angusties, no estás
solo. Mucha gente como tú pierde el rumbo y, si se ha hecho una de estas
preguntas, es porque se ha disparado una alerta dentro de sí para corregirlo. De
hecho es saludable que tengamos esta incertidumbre siempre, nacimos con este
mecanismo de auto-corrección que algunos llaman conciencia y es el que se
encarga de impulsarnos a ser cada vez mejores, si piensas que no hay nada que cambiar en tu vida porque todo está
bien, preocúpate.
Me apasiona mi trabajo, disfruto lo que hago, me gusta
lograr metas y vencer grandes retos. Me inspiran las historias de grandes hombres y mujeres que
persiguieron sus sueños hasta lograrlos.
Es que amo la aventura, comenzar grandes cosas, saborear
la victoria después del viacrucis. Debo confesar que, aunque parece una
historia feliz de un hombre que hace lo que le gusta y aunque me ha traído
muchas satisfacciones, también he recibido quejas de amigos, compañeros de
trabajo y sobre todo de mi propia familia.
Me ha costado mucho equilibrar la balanza que sostiene
mis aspiraciones y los deseos y necesidades de los que me rodean, sobre todo
las necesidades afectivas y de tiempo.
Hace unos días mi esposa me envió una hermosa historia
sobre un profesor que llenó un frasco de vidrio con pelotas de golf, luego
llenó los espacios vacíos con pelotas más pequeñas, luego con arena y luego con
café. En cada paso preguntaba si el frasco estaba lleno. Los estudiantes, que
no tomaban en cuenta los pequeños espacios vacíos, siempre pensaban que el
frasco estaba lleno.
El entonces explicó que las pelotas de golf eran las
cosas más importantes de la vida y las otras pelotas y la arena las menos
importantes. Esto para hacerlos reflexionar sobre qué pasaría llenamos el
frasco con cosas menos importantes como la arena, entonces no quedará espacio
para las cosas más importantes como las pelotas de golf.
Puedes encontrar la parábola completa en este enlace: Parábola de las pelotas de golf
Es curioso que todos llegamos a pensar que lo estamos
haciendo bien cuando trabajamos doce horas al día, cuando posponemos nuestras
citas familiares por un compromiso de trabajo, cuando nos sentamos horas y
horas frente al computador revisando nuestra cuenta en face book o nuestro
correo.
He conocido poca gente que camine en el sentido contrario
y de esa poca gente, la mayoría son personas muy mayores que han comenzado a
valorar el tiempo con sus nietos, con sus amigos, con su hobby preferido debido
a que se dan cuenta del poco tiempo que les queda y de cómo se les ha ido la
vida y la salud en las distracciones de
este mundo vano.
Todos nos preguntamos entonces, qué pasa en esta sociedad
que se está volviendo como loca. Cada vez hay más ruido, delincuencia, robos,
inmoralidad, impunidad. Gran parte del problema es que hemos dado valor a cosas
que no tienen realmente valor. Una de estas cosas es el dinero.
Cuando los países entran en crisis y se convierte en noticia
internacional, los medios sólo hablan de su problema económico. Casi nadie
habla de su gente, del nivel de explotación al que ha sido sometida, de la mala
educación, de las drogas lícitas e ilícitas, de los divorcios, de los padres
que abandonan a sus hijos, de los crímenes impunes. Es una larga cadena de
males que hemos achacado al problema económico, como si dijéramos: no importa lo que le pase a la gente
mientras la economía crezca. Es por esto que los grandes capitales
prefieren salvar a los bancos y las grandes empresas en quiebra antes que
salvar el medioambiente o a las personas que mueren de hambre en el mundo.
Ahora, ¿cómo nos hemos convencido de tal mentira?, pues
es el resultado de años y años de educación, literatura, comerciales y
políticas de estado de gente que fue educada con estos valores. El resultado final
es una sociedad que reeduca a sus hijos en base a ellos y reproduce el cáncer que
acabará por colapsar nuestra vida en el planeta.
Quiero ilustrar esto con un ejemplo, En Face Book soy
parte de dos grupos: “finanzas personales” y “padres e hijos”. Hace unos días
vi con gran asombro que la mayor cantidad de preguntas, comentarios y “me gusta
(likes)” las tiene “finanzas personales”, casi nadie opina en “padres e hijos”
a pesar de que tienen prácticamente la misma cantidad de miembros.
A esto me refería al principio al decir que muchas veces nos dedicamos a una cosa muy
diferente a lo que decimos que es más importante. De esto se puede deducir
que por lo menos para los miembros de estos dos grupos la situación financiera
tiene mayor prioridad que la relación con sus padres o con sus hijos.
Hace unos días fui al médico y luego de entrevistarme me
dijo: “debes hacer ejercicio,
alimentarte mejor, dormir más y trabajar menos”. Y me pregunté seriamente: ¿cuántas veces tendré que escuchar este mismo consejo a lo largo
de mi vida para decidirme a hacerlo de una vez y para siempre? ¿Tengo que
esperar un infarto, una úlcera o un cáncer para reaccionar?
Y sabes por
qué abusamos de esta manera de nosotros, de nuestros empleados, de nuestros
hijos, de nuestros vehículos, del medio ambiente, etc., por el dinero, porque
ya pensamos que no podemos vivir sin él y esto
es una gran mentira de la que nos han convencido y con la que nos auto-esclavizamos.
Antes de fundar
mi empresa pensaba que cuando esto sucediera tendría más tiempo, sería amo y
señor de mi agenda. Nada más lejos de la verdad. Ahora trabajo más, me estreso
mucho más y tengo menos tiempo. Porque
el problema no es si eres empleado o no, sino tus hábitos en la administración
de los recursos que tienes en cada caso y la suficiente paciencia y humildad
para ir logrando pequeñas metas hasta lograr tus grandes objetivos. Muy al
contrario, en ambos casos, nos desesperamos y la ambición por un mejor salario,
una mejor posición, un gran proyecto,
nos obliga a explotar y explotarnos irrestrictamente.
Es una decisión difícil luego que crecemos y nos
acostumbramos a esta vida que posterga siempre la felicidad, la convivencia, la
buena educación, la espiritualidad y la salud, pero estoy más que convencido de
que es el nuevo camino revelado ancestralmente por filósofos, maestros y guías.
Debemos vaciar nuestro frasco, entrar
las cosas más importantes y luego ir llenando con paciencia los espacios vacíos
con las demás cosas que casi siempre llegan por añadidura.
26 Mirad
las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y
vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que
ellas?. 27 Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su
estatura un codo? 28 Y por
el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no
trabajan ni hilan; 29 Mas
os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de
ellos. 30 Y si la hierba
del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no
hará mucho más á vosotros, hombres de poca fe? 31 No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué
beberemos, ó con qué nos cubriremos? 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro
Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. 33 Mas buscad primeramente el reino de
Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os congojéis por el día de
mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.
Mateo 6:26-34
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Sin desperdicios!!!!!
ResponderEliminarIngrid, agradezco grandemente que sigas nuestras publicaciones y sobre todo tus valiosas opiniones.Te recuerdo que puedes compartir el artículo con tus amigos por diferentes vías: en la parte superior hay unos botones para compartirlo en las redes sociales o igual puedes dar forward al correo con el link.
EliminarReitero mi sincero agradecimiento por tu aporte.
Saludos
La vida es mucho mas que dinero, moda, riquezas, posicion, poder, inteligencia. Es mas sentir, amar, vivir, es hacer una parada, luchar contra si mismo y dicidir disfurtar,tomar el vocado mas dulce del pastel, que no necesariamente es el mas grande.
ResponderEliminarGracias por comentar y compartir Melina. Espero pronto ver alguna de tus reflexiones por aquí. Dios te bendiga.
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