Por: Tarys Vivieca
A menudo me pregunto qué es lo que determina el éxito de una persona y qué provoca la mediocridad o el fracaso de personas que están a su alrededor. La diferencia no puede estar exclusivamente en la capacidad mental; tampoco parece ser una diferencia relacionada al rendimiento en cada persona. He llegado a la conclusión de que algunas personas tienen éxito porque conscientemente están dispuestas a pagar el precio, y otras, a pesar que pueden reclamar lo mejor de lo mejor no están dispuestas a pagarlo.
Y el precio es...
...
Usar toda la fuerza interna para concentrarse en el problema que se tiene en manos, a pensar en ello profunda y constantemente, estudiar desde todos los ángulos la situación, planificar la acción y ACTUAR. Para mi, eso es PAGAR EL PRECIO.
Para tener un alto desempeño sostenido, para ir más allá de lo planeado, aunque las circunstancias no sean favorables y a pesar de todos los problemas, barreras y situaciones adversas que puedan surgir - hay que tomar una decisión, una que sea firme e irrevocable. Con esa actitud se supera la inercia y ese es el primer paso.
Duro? Yo diría que sí, es durísimo. Por eso tan pocas personas hacen un esfuerzo real por alcanzar el éxito. Nada que valga la pena ha sido posible sin un trabajo sostenido, algo de incomodidad al principio y un poco de ambición en el proceso. Ese es el precio del éxito como yo lo veo. Creo que cada persona debe preguntarse: ¿Estoy dispuesto a transformarme y trabajar con una auto presión interna, que me lleve a las recompensas y la gloria que van con el logro? ¿O debo aceptar la ¨satisfacción¨ incómoda e insuficiente que viene con la mediocridad?
Otra vez, ¿Estoy dispuesto a pagar el precio del éxito?
Y el precio es...
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Usar toda la fuerza interna para concentrarse en el problema que se tiene en manos, a pensar en ello profunda y constantemente, estudiar desde todos los ángulos la situación, planificar la acción y ACTUAR. Para mi, eso es PAGAR EL PRECIO.
Para tener un alto desempeño sostenido, para ir más allá de lo planeado, aunque las circunstancias no sean favorables y a pesar de todos los problemas, barreras y situaciones adversas que puedan surgir - hay que tomar una decisión, una que sea firme e irrevocable. Con esa actitud se supera la inercia y ese es el primer paso.
Duro? Yo diría que sí, es durísimo. Por eso tan pocas personas hacen un esfuerzo real por alcanzar el éxito. Nada que valga la pena ha sido posible sin un trabajo sostenido, algo de incomodidad al principio y un poco de ambición en el proceso. Ese es el precio del éxito como yo lo veo. Creo que cada persona debe preguntarse: ¿Estoy dispuesto a transformarme y trabajar con una auto presión interna, que me lleve a las recompensas y la gloria que van con el logro? ¿O debo aceptar la ¨satisfacción¨ incómoda e insuficiente que viene con la mediocridad?
Otra vez, ¿Estoy dispuesto a pagar el precio del éxito?
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