Choose your language

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Gadget creado por www.Vivirsencillamente.com

lunes, 27 de abril de 2020

Tan pequeño como un virus


Esto a propósito del daño o el bien que puede causar el mundo microscópico en “nuestro” mundo de lo visible y lo evidente.

Interesante el significado que puede dar a nuestras vidas desaparecer…

Aunque la mayoría de la gente busca notoriedad, llegar a la cima, alcanzar las alturas, las primeras planas los grandes titulares, fama, la clave está en ser invisible.

Tan pequeño que no puedas ser visto. Imagínate tener el poder de un virus, poder estar en todas partes a la vez, poder influir de manera imperceptible y ser transportado sin costo de un lugar a otro.

Esta analogía es sólo un punto de partida para atreverme a plantear la relevancia de buscar en lo aparentemente irrelevante el sentido real de la vida.

Mi cabeza ha oscilado como un péndulo entre la miel del poderer y la miel de la sencillez. 

Cuando era joven repetía la frase atribuída a Mao Tse Tung: “salvo el poder todo es ilusión” (creo que todos o casi todos tenemos un pequeño comunista dentro). Luego que maduré quise ser más como la Madre Teresa o Gandi. 

Pero muchas de estas grandes almas y otras no tan grandes se encuentran atrapadas en otra cara del poder: estar presos en una imagen que no pueden cambiar, en una identidad casi estática que los convierte en monumentos petrificados en el tiempo. 

Deduzco entonces, con riesgo a caer junto con Alicia en el dichoso “rabbit hole” que un punto de equilibrio podría ser contribuir de la manera más dispersa y pequeña posible en cada espacio tiempo habitado (como un virus).

Todos tenemos un tiempo finito en este mundo y mejor que temprano descubramos a quien y cómo ayudar con pequeños actos cada día iluminados por la tea de nuestros valores y principios. 

Al terminar el camino, mejor que esté florecido de buenas semillas bien sembradas aunque las flores no sepan quien las puso ahí.

Cada flor podrá ser la madre de muchas flores más no fueron sembradas por tí, pero que no existirían sin tu siembra.

A esto le llamo desaparecer, salir del reflector, estar detrás del telón, mejor aún: ser el telonero y ser el responsable de que la obra que está a punto de comenzar pueda ser vista.

Ahora imagina miles, millones de sembradores que no piensen en ser dueños de las semillas o las flores. Que no esperen ser recordados o nombrados o reconocidos.

…el que quiera ser el más grande que se haga el servidor de todos.
                                                                                                 Jesús.

J.D.T.

Si te gustó lo que has leído comparte con sus amigos o deja tus comentarios. Para contactarme directamente escríbeme: juandtavarezs@gmail.com.

No hay comentarios:

Publicar un comentario