¿Cuál es la mejor compañía de
seguridad? ¿Cuál es la mejor marca? ¿Cómo sabemos si una instalación de
seguridad es “segura y confiable”? ¿Puedo confiar en técnicos independientes? ¿Lo
que me están cobrando es lo justo?
Todas estas interrogantes están
en la cabeza de los clientes a la hora de adquirir un sistema de seguridad
electrónica y todas son muy pertinentes debido a que cuando hablamos de
seguridad ésta implica siempre una inversión importante de nuestro presupuesto
(esto debido a que es un servicio que aún no está al alcance de todos) y por
encima de todos implica preservar vidas y bienes. En otras palabras no es un
juego, ni es un entretenimiento.
En este artículo describiré desde
mi humilde óptica la problemática de las instalaciones de seguridad en
República Dominicana debido a que sólo conozco este mercado. Sin embargo te
invito a compartir tu experiencia en otros países para enriquecer el debate.
En una ocasión nos solicitaron
cotizar un sistema CCTV para unas instalaciones deportivas. El encargado nos
explicó que ya tenían definido la cantidad y los lugares en los que querían cámaras.
Por la extensión del lugar nos dimos cuenta de que eran muy pocas las cámaras y
le recomendamos instalar un sistema que pudiera ser expandible más adelante.
También nos solicitó
reconocimiento de rostro y supervisión de instalaciones más o menos lejanas en
algunos lugares. Nosotros recomendamos cámaras con lentes de lago alcance, un
sistema IP de alta definición y un cableado a través de tuberías debido a que
el edificio tenía una construcción a base de vigas de metal.
Estábamos en el proceso de elaboración
de la propuesta cuando llamamos al encargado para solicitar una visita a dos
instalaciones que faltaban por levantar. El encargado nos sorprendió al informarnos
que ya había contratado a otra compañía y que las cámaras ya habían sido
instaladas.
Solicitamos una cita para ver qué
le habían instalado y así asegurarnos cómo lo íbamos a hacer en las próximas
instalaciones en caso de que nos contrataran. No dejamos de sorprendernos al verificar
que sólo un parámetro de los requeridos por el cliente había sido satisfecho:
la cantidad de cámaras.
Por lo demás: se instaló un
sistema análogo, con cableado de alarma, sin protección de tuberías y con
cámaras genéricas iguales para todos los puntos. Desde ese día he tenido la
inquietud de cómo podremos un día estandarizar los criterios de diseño e
instalación y concienciar a los clientes sobre éstos.
La Asociación Latinoamericana de Seguridad (ALAS) ha hecho un gran esfuerzo capacitando a técnicos de las
empresas asociadas en los estándares básicos de la industria, pero qué pasa con
los técnicos informales y con los clientes. Esto crea una desventaja al momento
de competir pues todo se reduce a precios y marcas.
En un mercado no regulado, en el
que cualquiera compra sistemas por internet y los instala, esto es
especialmente nocivo. Debemos hacer consciencia de la gravedad de esta
situación, no por un tema de mercado y competencia sino por la credibilidad de
la industria entre los mismos clientes que no conocen cómo validar una
instalación con un nivel mínimo de calidad.
Sinceramente espero que estas
líneas sirvan como punto de reflexión para generar las acciones necesarias a
favor de la verdadera protección de nuestros clientes.
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Hola, esta muy interesante este articulo, ya que la seguridad es un factor importante en nuestra vida.
ResponderEliminarGracias por comentar...valoramos su aporte.
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